lunes, 26 de marzo de 2018

“Abelarda”: una nueva herramienta para la agricultura familiar. Es un prototipo de pulverizadora manual para hortalizas desarrollado en el INTA Alto Valle. Está destinado a la aplicación dirigida de herbicidas y otros agroquímicos en cultivos hortícolas.

“Abelarda”: una nueva herramienta para la agricultura familiar.
Es un prototipo de pulverizadora manual para hortalizas desarrollado en el INTA Alto Valle. Está destinado a la aplicación dirigida de herbicidas y otros agroquímicos en cultivos hortícolas.

Para una aplicación exitosa de herbicidas que evite daños por fitotoxicidad en los cultivos y sea realmente efectiva, se requiere cumplir con recomendaciones sobre el uso del producto químico, la especie cultivada y las malezas cuyo control se pretende, además de tener en cuenta las condiciones meteorológicas y las características del suelo. En cuanto a la aplicación del producto, deberá estar bien dirigida al objetivo y realizarse de manera uniforme.
Teniendo en cuenta las demandas de los productores de la región y las condiciones socio- económicas en que se desarrolla la actividad hortícola, técnicos de la Agencia de Extensión Rural Centenario del INTA diseñaron un prototipo de pulverizadora manual, con el foco puesto en lograr una relación armónica entre efectividad y costos, mejorar la seguridad de las personas que aplican y el equilibrio con el medio ambiente.
El equipo, denominado “Abelarda”, está montado sobre ruedas y es accionado por una bomba de 12 voltios. Según el ingeniero Eduardo Zeman (INTA), quien estuvo a cargo del diseño y la construcción, “sus principales ventajas son el diseño ergonómico con equilibrada distribución de la carga para una operación más ágil, segura y confortable comparada con las mochilas”. Además, “se adapta a diferentes modelos de plantación e incluye tablas para una calibración sencilla”. Construirlo en la chacra “tiene un costo aproximado de 6 mil pesos”.
Mediante este modelo liviano se logra una mayor uniformidad y efectividad en la calidad de aplicación y se evitan los derrames de líquido y el peso excesivo sobre la espalda del operario.
En cuanto a características constructivas y funcionales, Zeman especificó que “el equipo está apoyado sobre un chasis de caño estructural de 70 x 30 mm con paredes reforzadas. Se maneja desde un manubrio de una sola mano con altura regulable y consta de dos ruedas neumáticas, también de distancia regulable, que aportan a una mayor estabilidad y maniobrabilidad”.
El depósito se encuentra por encima de las ruedas para una mejor distribución del peso y comodidad del operario. Tiene una capacidad de 20 litros, volumen similar al de una mochila común.
Según explicó el ingeniero, “la presión necesaria para realizar las operaciones es generada por una bomba de diafragma eléctrica de 12 voltios, alimentada por una batería (12 V, 7 Ah) que se puede recargar desde un vehículo, un cargador desde la red eléctrica domiciliaria o un panel solar fotovoltaico”“La bomba alcanza a funcionar dos horas con la carga eléctrica de la batería, tiempo suficiente para efectuar las aplicaciones en las superficies promedio de los productores hortícolas de la región”, agregó.
El prototipo está disponible en la Agencia de Extensión Rural Centenario, tanto para pruebas a campo como para quien desee tomarlo como modelo para construcción e incluso mejorarlo. Los interesados pueden dirigirse a Jacinto Stabile 98, Centenario, Neuquén, consultar por teléfono al (0299) 489-9558 o escribir a zeman.eduardo@inta.gob.ar
Cabe mencionar que el INTA Alto Valle también tiene a disposición de los productores otro equipo para la aplicación de agroquímicos, desarrollado en 2014 por personal de la Agencia de Extensión Villa Regina junto al Consorcio de Riego y Drenaje local. Denominada “Ch’allana” (que significa pulverizadora en quechua), esta herramienta “se basa en otras existentes en el mercado y consiste en una estructura metálica en la que se monta una mochila pulverizadora manual, activada por un sistema de biela manivela, que es accionada por una rueda motriz”, cuenta el ingeniero Juan Ciccioli (INTA). En los últimos tres años, Ch’allana ha sido testeada por productores hortícolas de la zona.
Artículo publicado en el Suplemento PULSO del Diario Río Negro, el domingo 25 de marzo de 2018.
Fuente de información e imagen: INTA ALTO VALLE.

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