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miércoles, 21 de octubre de 2026

La justicia ordenó avanzar con la liquidación de los bienes de La Reginense.


La justicia ordenó avanzar con la liquidación de los bienes de La Reginense.

La resolución judicial establece que se deberá realizar un inventario y determinar el patrimonio de la entidad para afrontar las deudas pendientes.

La Cooperativa La Reginense ingresó en una nueva etapa del proceso judicial que determinará el destino de su patrimonio, luego de que la justicia rionegrina ordenó avanzar con la liquidación de sus bienes.

El procedimiento contempla valuar los activos de la entidad, establecer las deudas pendientes y definir la forma en que se dispondrá de las propiedades, maquinarias e instalaciones para cumplir con las obligaciones económicas.

La medida fue dispuesta por la Unidad Jurisdiccional Contencioso Administrativa N° 15 de General Roca, en el marco de la causa iniciada por el Gobierno de Río Negro para solicitar la disolución y liquidación de La Reginense.

El proceso comenzó en diciembre de 2025, cuando la provincia solicitó la intervención judicial de la cooperativa. El planteo se fundamentó en la crisis institucional, económica y financiera de la Cooperativa La Reginense y en los intentos fallidos por recuperar su funcionamiento.

En marzo, la justicia dispuso la intervención de La Reginense por un plazo de seis meses y designó un interventor que luego renunció, por lo que nombró a una contadora de Villa Regina para desempeñar la tarea de hacer un inventario de los bienes, maquinarias e instalaciones y adoptar medidas de seguridad para evitar robos o intrusiones.

Al mismo tiempo se declaró en rebeldía a La Reginense, debido a que la entidad no compareció ni respondió la demanda, aunque esto no impidió continuar con el proceso judicial.

La resolución designó a la contadora Jenny Potes como interventora liquidadora, con facultades para realizar las gestiones necesarias para determinar el patrimonio de la cooperativa y cancelar sus obligaciones.

La resolución judicial, que se dictó pocos días atrás, fijó que la interventora liquidadora tendrá 30 días para elaborar un inventario y confeccionar un balance de los bienes y deudas.

La situación por la cesión a una cooperativa.

Uno de los puntos que deberá resolverse durante la liquidación es la situación de las instalaciones de La Reginense que actualmente se encuentran bajo un contrato de comodato. En septiembre se presentó una cooperativa que aseguró contar con un acuerdo firmado el 14 de septiembre de 2022, mediante el cual recibió el uso del galpón de empaque, frigoríficos, cámaras de frío, bodega y otras dependencias hasta 2032.

Sostuvo, además, que el convenio permitió a diez familias continuar con actividades laborales y preservar el patrimonio edilicio de La Reginense, que se encontraba deteriorado y expuesto a robos. También señaló que sus asociados realizaron reparaciones con recursos y mano de obra propios, logrando poner nuevamente en condiciones de funcionamiento la planta de empaque y dos cámaras de frío.

El acuerdo firmado a favor de la cooperativa había sido aprobado en una asamblea de socios de La Reginense en una asamblea en 2022.

La resolución dejó en claro que el contrato de comodato no impedirá continuar con la liquidación de La Reginense.

Publicado en LA COMUNA DE VILLA REGINA.

https://www.lcr.com.ar/noticias/2026/10/21/57844-la-justicia-ordeno-avanzar-con-la-liquidacion-de-los-bienes-de-la-reginense

miércoles, 14 de octubre de 2026

¿SABÍAS QUIÉNES SON LOS TRABAJADORES GOLONDRINA?


¿SABÍAS QUIÉNES SON LOS TRABAJADORES GOLONDRINA?

8 de octubre- DIA DEL TRABAJADOR RURAL.

Cada temporada, miles de trabajadores y trabajadoras se trasladan desde distintas provincias argentinas hacia los valles de Río Negro y Neuquén para participar de la cosecha de peras y manzanas.
Se los conoce como ⁣𝘁𝗿𝗮𝗯𝗮𝗷𝗮𝗱𝗼𝗿𝗲𝘀 𝗴𝗼𝗹𝗼𝗻𝗱𝗿𝗶𝗻𝗮 porque se desplazan temporalmente siguiendo los ciclos de trabajo de las producciones agrícolas. Su trabajo es indispensable para el funcionamiento de numerosas economías regionales, aunque su contribución suele pasar inadvertida para gran parte de la sociedad.
En nuestra región, muchos provienen de 𝗧𝘂𝗰𝘂𝗺𝗮́𝗻, 𝗦𝗮𝗻𝘁𝗶𝗮𝗴𝗼 𝗱𝗲𝗹 𝗘𝘀𝘁𝗲𝗿𝗼, 𝗦𝗮𝗹𝘁𝗮 𝘆 𝗝𝘂𝗷𝘂𝘆.⁣ Algunos regresan año tras año a las mismas chacras; otros recorren distintas regiones productivas según las oportunidades de empleo.
Nuestras investigaciones estiman que durante la cosecha se requieren aproximadamente 25.000 trabajadores y trabajadoras, de los cuales alrededor de ⁣𝟭𝟴.𝟬𝟬𝟬 𝗽𝗿𝗼𝘃𝗶𝗲𝗻𝗲𝗻 𝗱𝗲 𝗼𝘁𝗿𝗮𝘀 𝗿𝗲𝗴𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀 𝗱𝗲𝗹 𝗽𝗮í𝘀.
Para muchos, ⁣𝗰𝗮𝗱𝗮 𝘁𝗲𝗺𝗽𝗼𝗿𝗮𝗱𝗮 𝘀𝗶𝗴𝗻𝗶𝗳𝗶𝗰𝗮 𝗱𝗲𝗷𝗮𝗿 𝘀𝘂𝘀 𝗵𝗼𝗴𝗮𝗿𝗲𝘀 𝘆 𝘀𝘂𝘀 𝗳𝗮𝗺𝗶𝗹𝗶𝗮𝘀 𝗱𝘂𝗿𝗮𝗻𝘁𝗲 𝗺𝗲𝘀𝗲𝘀, recorrer cientos o miles de kilómetros y reorganizar su vida cotidiana alrededor de las oportunidades de trabajo. Detrás de cada viaje hay historias familiares, vínculos que se sostienen a la distancia, expectativas y proyectos de vida.
En tiempos de algoritmos, inteligencia artificial y home office, hay trabajos que siguen exigiendo poner el cuerpo, trasladarse y vivir lejos de casa durante buena parte del año. La cosecha de nuestra fruta continúa dependiendo, en gran medida, del trabajo presencial, la experiencia y las habilidades de miles de personas.
Su aporte va mucho más allá de la cantidad de fruta cosechada. Son trabajadores y trabajadoras con conocimientos, destrezas y saberes construidos a lo largo de sucesivas temporadas.
Estos desplazamientos también plantean desafíos relacionados con las condiciones de contratación, el alojamiento, el transporte, la salud, la seguridad laboral y la posibilidad de sostener la vida familiar a la distancia.
⁣𝗥𝗲𝗰𝗼𝗻𝗼𝗰𝗲𝗿 𝗲𝗹 𝗮𝗽𝗼𝗿𝘁𝗲 𝗱𝗲 𝗹𝗼𝘀 𝘁𝗿𝗮𝗯𝗮𝗷𝗮𝗱𝗼𝗿𝗲𝘀 𝗴𝗼𝗹𝗼𝗻𝗱𝗿𝗶𝗻𝗮 𝗶𝗺𝗽𝗹𝗶𝗰𝗮 𝗻𝗼 𝘀𝗼𝗹𝗼 𝘃𝗮𝗹𝗼𝗿𝗮𝗿 𝘀𝘂 𝘁𝗿𝗮𝗯𝗮𝗷𝗼, 𝘀𝗶𝗻𝗼 𝘁𝗮𝗺𝗯𝗶𝗲́𝗻 𝘃𝗶𝘀𝗶𝗯𝗶𝗹𝗶𝘇𝗮𝗿 𝗹𝗮𝘀 𝗰𝗼𝗻𝗱𝗶𝗰𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀 𝗲𝗻 𝗹𝗮𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝘀𝗲 𝗿𝗲𝗮𝗹𝗶𝘇𝗮 𝘆 𝗽𝗿𝗼𝗺𝗼𝘃𝗲𝗿 𝗲𝗹 𝗮𝗰𝗰𝗲𝘀𝗼 𝗲𝗳𝗲𝗰𝘁𝗶𝘃𝗼 𝗮 𝘀𝘂𝘀 𝗱𝗲𝗿𝗲𝗰𝗵𝗼𝘀.
Desde el INTA Alto Valle buscamos profundizar la investigación en estas dinámicas para contribuir a una mejor comprensión del trabajo rural y aportar conocimientos útiles para la planificación productiva y las políticas públicas.
Porque detrás de cada pera y cada manzana también hay personas que, cada temporada, dejan por un tiempo su lugar de origen para sostener una producción fundamental para nuestra región.
Fuente: Catoira, P. F., Nievas, W. E., Zunino, N. M. y Podgornik, G. (2023). El trabajo en las producciones de pera y manzana, provincias de Río Negro y Neuquén. INTA–CONICET.

lunes, 5 de octubre de 2026

Familia POLI. Cuatro generaciones y una misma chacra en Río Negro.

Tiene 24 años y es parte de la chacra frutícola familiar en la Patagonia desde que terminó el secundario.

Gino Poli decidió incorporarse de lleno a la empresa familiar con la idea de darle continuidad a lo construido por sus abuelos y su padre. Hoy impulsa nuevos caminos para una explotación de 16 hectáreas en Villa Regina, Alto Valle del río Negro: producción, marca propia, redes sociales y turismo rural.

Transcurría la cuarta semana de septiembre 2026 y los cuadros de peras Packham’s de Frutas La Pochi estaban explotados de flores, como los de todo el Alto Valle. Es una primavera con una floración extraordinaria para la fruticultura de la región, pero con el mismo viento patagónico de cada año, que comenzaba a levantarse a medida que avanzaba el mediodía. 


Entre las filas de frutales, Gino Poli, de 24 años, recorre en tractor una chacra que conoce desde niño.

En su cuello lleva tatuada una palabra en inglés: “hope”, esperanza. La imagen parece resumir una historia que, en una actividad donde el recambio generacional ha sido un desafío, habla de continuidad pero también de una profunda transformación. Una historia similar contamos hace una semana en Río Negro Rural.

Pero Gino no llegó solamente para continuar una tradición. A medida que fue conociendo el funcionamiento cotidiano del establecimiento, empezó a imaginar nuevos caminos: fortalecer la marca, ampliar la llegada de la fruta al mercado interno, aprovechar las herramientas digitales y redes sociales, diversificar la producción e incluso recuperar el turismo rural que alguna vez formó parte de la vida de la propiedad.

Cuatro generaciones y una misma chacra en Río Negro.

La historia de La Pochi comenzó cuando Luis Fernández adquirió el predio en 1952. En aquel entonces, buena parte de las hectáreas estaba ocupada por viñas y monte nativo. Con el tiempo, la familia fue desmontando y transformando paulatinamente toda la superficie productiva. Tras el fallecimiento de Luis en 1974, su yerno Félix Poli quedó al frente del establecimiento hasta su muerte en 2021. Luego continuó Gustavo y, al año siguiente, se sumó Gino.

Gino decidió incorporarse a la chacra familiar inmediatamente después de terminar el colegio secundario. Desde 2022 trabaja codo a codo junto a su padre, Gustavo, en las 16 hectáreas ubicadas en Villa Regina que pertenecen a la familia desde 1952. Son las mismas tierras que compró originalmente su bisabuelo, Luis Fernández, y que después quedaron bajo el hábil manejo de su abuelo, Félix Poli.

La la familia desde 1952. Son las mismas tierras que compró originalmente su bisabuelo, Luis Fernández, y que después quedaron bajo el hábil manejo de su abuelo, Félix Poli.

Pero Gino no llegó solamente para continuar una tradición. A medida que fue conociendo el funcionamiento cotidiano del establecimiento, empezó a imaginar nuevos caminos: fortalecer la marca, ampliar la llegada de la fruta al mercado interno, aprovechar las herramientas digitales y redes sociales, diversificar la producción e incluso recuperar el turismo rural que alguna vez formó parte de la vida de la propiedad.

Cuatro generaciones y una misma chacra en Río Negro.

La historia de La Pochi comenzó cuando Luis Fernández adquirió el predio en 1952. En aquel entonces, buena parte de las hectáreas estaba ocupada por viñas y monte nativo. Con el tiempo, la familia fue desmontando y transformando paulatinamente toda la superficie productiva. Tras el fallecimiento de Luis en 1974, su yerno Félix Poli quedó al frente del establecimiento hasta su muerte en 2021. Luego continuó Gustavo y, al año siguiente, se sumó Gino.

“Yo crecí acá, vi a mis abuelos trabajar, vi a mi papá trabajar acá. Terminé el secundario y arranqué en la chacra. Quería seguir lo que vino haciendo mi familia durante tantos años”, cuenta el joven productor.


Cuadro de peras Packham’s en Villa Regina: los árboles están repletos de flores. Foto: Florencia Salto.

La superficie total se mantuvo intacta durante las décadas: siguen siendo 16 hectáreas. Lo que cambió sustancialmente fue su composición interna. La viña fue perdiendo lugar a medida que los precios de la uva dejaron de ser atractivos. Luis había comenzado a plantar pera y manzana y, más adelante, Félix incorporó ciruela.

Actualmente disponen de cuatro hectáreas de frutos de carozo (principalmente ciruela, además de duraznos y pelones), dos hectáreas de pera, tres cuartos de hectárea de césped en panes y entre nueve y diez hectáreas de manzana.

Del legado a la diversificación en la fruticultura de la Patagonia.

La llegada de Gino modificó la organización del trabajo diario. Mientras su padre está más enfocado en los números y la administración general, él pasa la mayor parte de sus jornadas en el campo. “Somos los dos, trabajamos juntos”, aclara.

En ese proceso tomó impulso una actividad complementaria: la venta de césped en panes. Probaron este cultivo hace cinco años y, para ganar superficie, recientemente retiraron filas de manzanos. A diferencia de la fruta, ofrece un ciclo corto: se siembra en septiembre y en febrero ya puede comercializarse. La demanda crece desde el inicio de la primavera hacia jardinerías y particulares de Villa Regina y Bahía Blanca.

Incipiente floración en manzanas, que ocupan la mayor parte de la superficie de la chacra de los Poli. Foto: Florencia Salto.

La fruta, sin embargo, sigue siendo el corazón de La Pochi. La temporada pasada cosecharon unos 550 bines de manzana y cerca de 250 de pera. La estructura permanente incluye trabajadores dedicados a la poda, el raleo y las labores de tractor, sumando seis personas más durante el pico de cosecha.

Marca propia y proyección comercial en la fruticultura.

Uno de los cambios más importantes que impulsa Gino está relacionado con la comercialización. La familia vende peras a través de una empresa de Allen y destina el resto a Don Rafael, un reconocido mayorista de la provincia de Santa Fe. Contrata el servicio de empaque y de frío en Villa Regina, pero la familia conserva el control absoluto sobre el destino final de la mayor parte de su producción.

“La fruta es nuestra y lleva nuestra marca. Nosotros pagamos el servicio de empaque a una empresa. Después tenemos en distintos frigoríficos guardada la fruta y nosotros decidimos a dónde va”, señala Gino. El vínculo con el mercado santafesino se convirtió en una alianza estratégica basada en la confianza: “Don Rafael defiende la fruta nuestra como si fuera de él”.


Gino Poli no solo representa continuidad, sino también renovación, aportando ideas que buscan adecuar la fruticultura a los tiempos actuales.

Para dar identidad al proyecto, crearon la marca Frutas La Pochi, nombre que hace alusión al apodo de la abuela de Gino, Delia Bengoechea. Ahora busca profundizar ese recorrido: “Yo tengo la idea de intentar llevarlo más lejos todavía, llegar a instalarme bien en el mercado interno”.

Las redes sociales son fundamentales en esta etapa. A través de Instagram comenzó a mostrar el día a día del trabajo frutícola. La cuenta le permitió generar contactos en Buenos Aires, Córdoba, Santiago del Estero e inclusive recibir consultas desde Brasil. Aunque avanza con prudencia para cumplir con los compromisos vigentes, el objetivo de fondo está claro: “En un futuro, si nos va bien y como uno tiene pensado, me gustaría llegar a comprar alguna otra chacra o alquilar”.

El regreso del turismo rural en Río Negro.

Hay otro proyecto que conecta directamente con la historia familiar: el turismo. Sus abuelos solían recibir visitantes locales y extranjeros, y Gino planea recuperar esa faceta desde un enfoque pedagógico. No busca solo mostrar paisajes, sino explicar todo el proceso productivo que hay detrás de la fruta que llega a la góndola.

“La idea de hacer turismo no es solamente mostrar lo que se ve, sino también enseñar lo que se hace: las etapas de la producción, los diferentes trabajos, explicar”, detalla. Y agrega: “Es algo que lleva tiempo, pero está bueno que la gente pueda ver todo lo que conlleva ser productor y producir tu propia fruta. No es solamente poner una planta y cosechar, lleva mucho más trabajo”.

La primavera marca el comienzo de la etapa más vistosa del precioso Alto Valle. Foto: Florencia Salto.

El atractivo también se vincula con la belleza constante, pero a la vez cambiante del Alto Valle: la primavera con su floración, el verano con los frutales cargados y el otoño con el cambio de color de las hojas.

Fruticultura en el Alto Valle: visión con sello propio.

En La Pochi la continuidad es evidente, pero no significa repetir el pasado de manera idéntica. Gino aporta herramientas modernas a una estructura erigida a lo largo de 74 años. El cultivo de césped, la apertura de canales comerciales, el uso de plataformas digitales y la propuesta turística marcan el inicio de una nueva etapa.

Publicado en Diario Río Negro.

Fotos: Florencia Salto.

Sábado 3 de octubre del 2026.

https://www.rionegro.com.ar/rural/la-fruticultura-de-la-patagonia-y-el-recambio-generacional-tiene-24-anos-y-es-parte-de-la-chacra-familiar-desde-que-termino-el-secundario/

domingo, 27 de septiembre de 2026

Día del Empleado de Comercio: ¿Qué pasa este lunes en Río Negro?

 

Este lunes 28 de septiembre, gran parte de la actividad comercial en Río Negro entrará en pausa debido a la celebración del Día del Empleado de Comercio.

Aunque la fecha oficial por calendario fue el sábado 26, las cámaras empresariales y los sindicatos acordaron a nivel nacional (y ratificaron en la región) trasladar el asueto al lunes. El objetivo es garantizar un fin de semana largo de descanso efectivo para miles de trabajadores del rubro mercantil.

Las 3 claves del feriado mercantil:

  • Qué cierra: Hipermercados, shoppings, grandes tiendas y comercios céntricos con empleados no abrirán sus puertas.
  • Qué abre: Farmacias de turno, estaciones de servicio y almacenes de barrio atendidos solo por sus dueños.
  •  Abiertos (de manera opcional): los denominados «comercios de cercanía» (despensas, kioscos, almacenes barriales y minimercados) solo si son atendidos por sus propios dueños.
  • La regla sindical: El gremio advirtió que el asueto no puede ser canjeado por un franco compensatorio.

La jornada tiene carácter de feriado nacional no laborable para todos los trabajadores encuadrados bajo el Convenio Colectivo de Trabajo 130/75. Esto significa que la inmensa mayoría de los grandes establecimientos no levantarán la persiana.

Los gremios rionegrinos remarcaron que aquellos empleados que presten tareas de común acuerdo percibirán la jornada con un recargo del 100%, tal como estipula la ley nacional.

Información del sitio: Ricardo Vignoni.

https://ricardovignoni.com.ar/

sábado, 26 de septiembre de 2026

Rotisería Norma 50 Años.

 




Rotisería Norma 50 Años.
HOLA A TODOS, GRACIAS POR ESTAR !!!
Nuestros inicios fueron anteriores a septiembre de 1976, cuando tuvimos una heladería que se llamaba NEURUS y, vendíamos helados de Gómez y en algún momento también de Frigor.
En ocasiones también vendimos pastelitos y tortas caseras que hacíamos con mi suegra Celia.
Un 25 de septiembre de 1976, comenzamos con éste sueño familiar, impulsados por Fanny, una amiga de la familia que insistió y siempre me decía kuquita tenés que hacer empanadas y comida para vender.
Cuando empezamos, a las empanadas se les hacia el repulgue a mano y freíamos en una olla en nuestra cocina.
Ese espacio paso a ser un lugar de trabajo donde almorzabamos en familia, con los jóvenes de APANDI, recibíamos amigos y familiares.
La mesa se compartía; en una esquina el lugar para hacer las tareas de la escuela de los chicos y, en la otra, se producían empanadas y pizzas. Pasaron los años y fuimos agrandando los espacios para un mejor servicio y atención a nuestros clientes.
Siempre el trabajo en equipo y en familia da sus frutos, con esfuerzo, amor y dedicación así llegamos a los 50 años de trabajo fecundo.
Es importante que sepan que pasados los años, nuestra devoción... De Lito y mía por la Virgen de San Nicolás llegó de la mano de una vecina, la señora de Vertua y ahí que habíamos iniciado, descubrimos nuestro proyecto familiar el Día de la Virgen de San Nicolás.
Hoy sabemos que el amor de Lito nos sigue acompañando y parte de éste esfuerzo es también de él, que siempre trabajó a la par mía para ésta Rotisería.
Hoy también lo homejeamos a él y agradecemos el acompañamiento de clientes, familia, amigos vecinos, proveedores y a nuestro equipo de trabajo.
Gracias Siempre por confiar en nuestra Rotisería.
NORMA.



Entrega del Diploma de la Legislatura de Río Negro, que declara de interés social, educativo y cultural el 50° aniversario de Rotisería Norma.
Un reconocimiento a una familia y a un proyecto que, a lo largo de los años, se convirtió en parte de la vida de nuestra ciudad.


Fotos de Santy García. PRESENTE en los 50 años de Rotisería Norma.
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Información e imagenes:
Radio Slogan 94.7
Somos parte de tú vida.

- Otros recuerdos de Radio Slogan 94.7.






2021.


Más conocidas como las empanadas de Fuertes.


viernes, 25 de septiembre de 2026

EL RECONOCIMIENTO HISTÓRICO A JOSÉ LUIS FUERTES, UN PIONERO DE LA SOLIDARIDAD Y EL MEDIO SIGLO DE ROTICERÍA NORMA.

 



EL RECONOCIMIENTO HISTÓRICO A JOSÉ LUIS FUERTES, UN PIONERO DE LA SOLIDARIDAD Y EL MEDIO SIGLO DE ROTICERÍA NORMA.

Al cumplirse 50 años de la apertura del icónico local comercial «Roticería Norma» en Villa Regina, la memoria de su cofundador, José Luis «Corchito» Fuertes, vuelve a brillar en el centro de la escena local y provincial. Actualmente, la Legislatura de la provincia de Río Negro avanza con un proyecto para declararlo personalidad destacada post mortem. Este merecido homenaje busca visibilizar su inquebrantable compromiso comunitario y su labor desinteresada en favor de las personas con discapacidad.

Para dimensionar el legado de este histórico vecino, su esposa y compañera de vida, Norma Fuertes, compartió en una reciente entrevista los recuerdos de un hombre que entregó su tiempo, su oficio y hasta su propio patrimonio para construir un espacio de contención sin precedentes en la ciudad.

DE MAESTRO CARPINTERO A CONSTRUCTOR DE SUEÑOS.

Los inicios de José Luis estuvieron marcados por el esfuerzo y la vocación. Tras estudiar 22 años en el Colegio La Piedad de Bahía Blanca, donde se recibió de maestro carpintero, se radicó en Villa Regina. Allí formó una «familia hermosa» junto a Norma y comenzó a trabajar en el ámbito educativo, primero en la escuela experimental integrada y luego en la escuela especial.

Fue en las aulas y pasillos de la escuela especial donde José Luis detectó una problemática profunda que, hace casi 40 años, era ignorada por gran parte de la sociedad: la falta de espacios y oportunidades para los jóvenes con discapacidad una vez que egresaban del sistema educativo formal.

Con esa inquietud latiendo fuerte, y junto al vital acompañamiento del padre César Rondini, nació la idea de crear un taller protegido. Ese fue el germen de la Asociación de Padres y Amigos de Niños Discapacitados (APANDI). «Arrancó con el primer ladrillo y con la colaboración de todos. La gente de Regina fue muy solidaria, nunca le falló al pueblo», recuerda Norma con emoción.

MADERA, ESFUERZO Y LA LUCHA POR LA INCLUSIÓN.

Los primeros pasos de APANDI no fueron sencillos. Comenzaron fabricando bolsas de residuos para los comercios, lo cual dejaba un ingreso mínimo. Sin embargo, José Luis apeló a su oficio: comenzó a fabricar jaulas de madera y a trabajar con los galpones de empaque, como Moño Azul, logrando el despegue definitivo de la institución.

Conseguir los materiales era una odisea diaria. Norma relata cómo su marido recorría la región buscando recursos: «El municipio le decía ‘andá a la isla que se cayeron dos álamos’, y allá iba él a buscarlos». Su nivel de entrega era total, al punto de financiar los salarios y necesidades de los chicos con su propio bolsillo. «Él con su jubilación, si no tenía para pagar, sacaba lo suyo y lo ponía. Si tenía que vender algo suyo para ponerlo en APANDI, lo hacía», rememora su esposa.

UN CAMBIO DE PARADIGMA Y UNA HUELLA IMBORRABLE.

Hace 37 años, la mirada de la sociedad hacia las personas con discapacidad estaba teñida de prejuicios y desconocimiento. En ese contexto adverso, José Luis Fuertes fue un verdadero visionario de la inclusión. No solo les dio un espacio de trabajo, sino que les otorgó visibilidad y dignidad. «Él siempre sacó a los chicos a la calle, quería que los vean y que vean lo que hacían. Traía a los chicos a comer a casa, les tomó muchísimo cariño», relata Norma.

Su perseverancia lo llevó a golpear todas las puertas necesarias, enfrentándose a intendentes o ministros si era preciso, pero siempre para pedir por la institución y nunca para beneficio personal. Esa tenacidad marcó un antes y un después en Villa Regina, sirviendo de ejemplo para que otras instituciones comenzaran a organizarse y trabajar por los sectores más vulnerables.

Hoy, mientras Roticería Norma celebra medio siglo de historia comercial ininterrumpida en la ciudad, el proyecto de la Legislatura rionegrina viene a poner en valor la verdadera grandeza de la familia Fuertes. Como bien reflexiona Norma, el mayor orgullo no reside solo en los múltiples reconocimientos obtenidos, sino en la esperanza de que «la obra siga» y que el espíritu desinteresado y humanitario de José Luis continúe multiplicándose en cada rincón de la comunidad.

Publicado en InfoRegina.

Noticias web LU16 Radio Río Negro.

https://inforegina.com.ar/entrevistas/el-reconocimiento-historico-a-jose-luis-fuertes-un-pionero-de-la-solidaridad-y-el-medio-siglo-de-roticeria-norma/

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Fotos de archivo.




Foto 2016 de Contacto Deportivo Facebook.


jueves, 24 de septiembre de 2026

Apicultores denuncian la muerte de unos 9 millones de abejas en el Alto Valle, hay al menos 440 colmenas afectadas.

 


GRAVÍSIMA MORTANDAD DE ABEJAS EN MAINQUÉ.

Apicultores denuncian la muerte de unos 9 millones de abejas en el Alto Valle, hay al menos 440 colmenas afectadas.
La mortandad se dió cerca de Mainqué, en una zona costera del río Negro. Los productores trabajan en la denuncia ante el Senasa y advierten sobre el riesgo de escasez de abejas para la polinización frutícola. Llaman al uso responsable y coordinado de fitosanitarios en la fruticultura.
Hasta el momento, se identificaron al menos 440 colmenas afectadas, entre fijas y trashumantes, pertenecientes a dos productores. El número podría superar las 500 colmenas a medida que avance el relevamiento.
El área donde se registró la mortandad abarca aproximadamente dos kilómetros de radio y alcanza unos cuatro kilómetros lineales sobre la costa del río Negro. La estimación de abejas muertas surge de considerar que cada colmena alberga más de 20.000 ejemplares.
Eduardo Riquelme, productor apícola y referente de los apicultores de la zona de Mainqué, explicó que los productores ya trabajan en la realización de la denuncia a través del Sistema Integrado de Gestión de Trazabilidad (SIGTraza), del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa).
El episodio todavía no tiene una causa confirmada. Sin embargo, entre las hipótesis que manejan los apicultores aparece la posibilidad de que se hayan realizado aplicaciones de agroquímicos en la fruticultura sin respetar las buenas prácticas agrícolas.
Una hipótesis que apunta al uso de agroquímicos.
Riquelme señaló que una de las posibilidades es que las aplicaciones se hayan efectuado en horarios inapropiados, con dosis inadecuadas, en presencia de viento fuerte o sin dar aviso a los productores apícolas. Aclaró que se trata de una hipótesis y que será necesario avanzar en el relevamiento y las investigaciones correspondientes para determinar qué ocurrió.
La preocupación se da en un contexto de alerta por la presencia de plagas que afectan a la producción frutícola del Alto Valle, entre ellas el Piojo de San José, el Psílido y el Pulgón Lanígero. Frente a estos problemas sanitarios, el productor apícola remarcó la importancia de que los tratamientos se realicen de manera responsable y coordinada con quienes tienen colmenas en las cercanías.
El respeto por las buenas prácticas agrícolas resulta fundamental para reducir los riesgos sobre las abejas y otros organismos polinizadores. Para los apicultores, la comunicación previa, la elección de los momentos de aplicación y el uso adecuado de los productos son aspectos centrales de esa prevención.
La mortandad también genera inquietud por su posible impacto sobre la disponibilidad de colmenas para la polinización de los frutales. Riquelme advirtió que existe riesgo de escasez, debido a que algunos productores podrían preferir resguardar sus colmenas antes que exponerlas a nuevos episodios.
El costo de alquilar una colmena para la polinización ronda actualmente los $25.000, mientras que el valor de reposición supera los $100.000, según explicó. Esa diferencia implica un riesgo económico importante para los apicultores que pierden sus abejas y puede desalentar el traslado de colmenas hacia zonas donde exista incertidumbre sobre las condiciones de aplicación.
Las abejas cumplen un papel esencial en la polinización de numerosos cultivos y, al mismo tiempo, los apicultores necesitan que sus colmenas puedan permanecer en las chacras sin quedar expuestas a situaciones que comprometan su supervivencia.
Por eso, Riquelme llamó a la concientización y a respetar las buenas prácticas agrícolas. Mientras se procura determinar las causas de la mortandad registrada en Mainqué, el pedido del sector es que productores frutícolas y apícolas trabajen de manera coordinada para prevenir nuevos daños.
Crédito: Alan Agustini DRN.
Publicado en
Radio Slogan 94.7
Somos parte de tú vida

domingo, 13 de septiembre de 2026

El museo que pocos conocen de Regina: el lugar que nació cuando un comercio cerró.


El museo que pocos conocen de Regina: el lugar que nació cuando un comercio cerró.

Hay lugares que, aunque cierren sus puertas, de alguna manera se niegan a desaparecer. En una esquina del centro de Regina todavía sobreviven objetos, fotografías y recuerdos de una época en la que ir a comprar también significaba conversar con el almacenero, llevarse la mercadería “a cuenta” y confiar en que a fin de mes, o cuando se pudiera, la deuda estaría saldada.

Foto: Julieta Cerezuela.

En la esquina de las calles 25 de Mayo y Don Bosco, arriba de donde durante más de nueve décadas funcionó Casa Grifoni, hoy hay un pequeño museo familiar que guarda parte de esa historia. Lo creó Héctor “Pallino” Grifoni después de que el tradicional comercio cerrara sus puertas a fines de 2022, tras 92 años de actividad y tres generaciones de la familia al frente.

Durante la tarde del viernes, Pallino abrió las puertas de su museo a LCR.
Foto: Julieta Cerezuela.

Pallino abrió las puertas del museo a LCR y, mientras recorre cada rincón, también vuelve sobre una historia que conoce de memoria. La de su familia, pero también la de una Regina que crecía junto con sus comercios, sus inmigrantes y sus primeras familias.

“Se cumplió un ciclo, hay que saber cuándo es tiempo de cerrar las puertas y disfrutar el tiempo que nos queda con la familia”, cuenta Pallino mientras observa los objetos que él mismo ordenó y dispuso en el lugar.

Pallino mirando el reconocimiento que recibió
a los 80 años de Casa Grifoni.

Foto: Julieta Cerezuela.

Antes se iba “de Grifoni”.

Para entender por qué este museo tiene tanto de Regina, hay que volver bastante atrás. A una época en la que los almacenes de ramos generales eran mucho más que un lugar para comprar comida.


Era 1937 y la firma Cadenas de Almacenes de Alimentos (CADA)  decidió vender el comercio, fue ahí cuando Enrique Grifoni, padre de Pallino, compró el local y comenzó a desarrollar allí la actividad comercial que con el tiempo se convertiría en Casa Grifoni. Abrió sus puertas en la ciudad, apenas trece años después del nacimiento de Regina. Allí se podía encontrar prácticamente de todo; alimentos, herramientas, artículos de construcción y distintos elementos de bazar y ferretería. Incluso había un pequeño bar donde los vecinos podían quedarse a compartir un momento.


El apellido familiar pasó a ser el nombre del comercio, algo habitual en aquella Argentina de inmigrantes que llegaban al país y construían sus proyectos alrededor del trabajo. El nombre también se convirtió en una forma de identificar el lugar. No hacía falta explicar demasiado, los vecinos simplemente decían “voy de Grifoni”.


Héctor "Pallino" sostiene orgulloso una lata de membrillo de la fábrica reginense. Foto: Julieta Cerezuela.

Y así, generación tras generación, miles de reginenses y vecinos de distintas localidades del Alto Valle pasaron por aquella esquina.

Cajas llenas de historia.


Cuando Casa Grifoni cerró, Pallino se encontró con algo que no esperaba del todo. Entre las cosas que habían quedado guardadas aparecía una parte de la historia familiar y comercial de la ciudad.

Había herramientas, fotografías, publicidades, folletos y objetos que ya casi no forman parte de la vida cotidiana. En lugar de dejar que todo eso quedara guardado en cajas, decidió armar un pequeño museo en la planta superior del edificio.


La idea original era que fuera algo privado, para que pudieran conocerlo familiares y amigos. Pero después llegaron las visitas, las charlas y las sugerencias para abrirlo a la comunidad.

Y Pallino aceptó.


Desde entonces, vecinos, escuelas e instituciones pueden visitar el museo, coordinando previamente con él. Cada objeto tiene una historia y Pallino se encarga de contarla con la memoria de quien vivió buena parte de ella.

Entre las piezas aparecen canillas de madera utilizadas por bodegueros en los barriles, elementos para colocar corchos en botellas de salsa, cepillos de madera, llaves, publicidades antiguas de comercios, folletos, fotografías, planchas a nafta, sopletes de cobre y elementos utilizados para soldar, entre muchas otras cosas.

Algunas son verdaderas piezas de colección. Otras tienen un valor distinto, fueron herramientas que Pallino compró, utilizó y conservó durante décadas.

Una Regina que todavía se puede tocar.

Pallino también recuerda cómo era trabajar en aquellos años, cuando conseguir mercadería podía llevar meses y hacer un pedido no era cuestión de mandar un mensaje o levantar el teléfono.

“Antes la mercadería, prácticamente el 80% venía del exterior. Era francesa, inglesa, alemana, italiana. Había que hacer las compras cada 6 o 7 meses, no como ahora, que hacemos hoy el pedido y mañana ya tenemos el producto acá”, recuerda.


“Este foco es de 1.000 watts, muy antiguo. Hoy en día, el recibo sería millonario”, bromeó Pallino. Foto: Julieta Cerezuela

Durante más de 60 años, Pallino estuvo al frente de Casa Grifoni y se ganó el cariño de generaciones de clientes. Incluso recuerda uno de los slogans que acompañó al comercio durante muchos años.

“Si Grifoni no lo tiene, no lo busques porque no existe”, cuenta entre risas.


Imagen de los inicios de Casa Grifoni, cuando el comercio funcionaba bajo el nombre de "Cada". Detrás se puede ver la Parroquia Nuestra Señora del Rosario, en plena construcción. Foto: Julieta Cerezuela.

Pero la historia de los Grifoni en Regina no se quedó solamente detrás del mostrador. El padre de Pallino, fundador de Casa Grifoni, también tuvo un papel en los primeros años de la vida religiosa de la ciudad y colocó la piedra fundamental de la primera iglesia de Regina, una construcción anterior a la actual Parroquia Nuestra Señora del Rosario.

Pallino, por su parte, además de comerciante, fue presidente del Círculo Italiano, de la Cámara de Comercio y desde hace más de 20 años se desempeña como tesorero del cuartel de Bomberos Voluntarios de Regina.


Las puertas de Casa Grifoni se cerraron, pero la historia quedó.

Hoy, aquella esquina céntrica que durante décadas fue un punto de encuentro tiene otros comercios. Casa Grifoni ya no atiende clientes, pero una parte de lo que ocurrió detrás de esas puertas todavía permanece unos metros más arriba.

El museo nació casi por casualidad, entre cajas que guardaban objetos que parecían viejos hasta que alguien se detenía a preguntar qué historia había detrás.

Y quizás ahí esté lo más lindo de este pequeño lugar. No hace falta viajar demasiado lejos para encontrar una parte de la historia de Regina. Está en una herramienta, en una fotografía, en una publicidad vieja o en una anécdota que Pallino recuerda mientras señala un objeto.

Porque detrás de cada una de esas cosas aparecen también las historias de nuestros abuelos, bisabuelos y padres. Personas que llegaron a estas tierras, trabajaron, abrieron comercios, formaron familias y fueron construyendo, casi sin darse cuenta, la ciudad que hoy conocemos.


Pallino sostiene una copia de la lista de materiales y medidas utilizada para la construcción del Indio Comahue, en la que participó su tío, Alberto Sartor. Foto: Julieta Cerezuela.

Regina se prepara para cumplir 102 años el próximo 7 de noviembre y la familia Grifoni fue parte de esos primeros capítulos.

Y ahora, aunque Casa Grifoni ya no esté abierta como comercio, Pallino decidió que algunas de sus historias sigan teniendo las puertas abiertas.

Nota: Celeste Cerezuela.

Publicado en LA COMUNA DE VILLA REGINA.

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Publicado en NOTICIAS EL REGINENSE.

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