domingo, 26 de abril de 2026
Por la fecha 7 de la Liga Deportiva Confluencia, Club Atlético Regina igualó sin goles ante Deportivo Roca.
Sergio Leonardo Cisint huyó de la guerra y fue repartidor de fruta, productor, constructor y docente, pero encontró su lugar en el riego y la defensa de heladas.
Huyó de la guerra y fue repartidor de fruta, productor, constructor y docente, pero encontró su lugar en el riego y la defensa de heladas.
Sergio Leonardo Cisint llegó de Italia a los 14 años y se estableció en Villa Regina junto a su familia. Mientras su padre trabajaba en las chacras él estudiaba y cuando podía repartía fruta en Santa Rosa, La Pampa. Así se recibió de Ingeniero Mecánico y Electricista. Aunque compró una chacra, la producción no era lo suyo y, luego de incursionar en varios rubros, terminó fundando una empresa dedicada al riego y control de heladas.
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| Sergio Cisint, Cirtec, Villa Regina. |
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| Sergio Cisint tiene 92 años y habla de su empresa con orgullo, hoy su hijo Leonardo le dio continuidad al proyecto. |
Hay historias que empiezan a escribirse antes del nacimiento, y la de Sergio Cisint puede resultar un claro ejemplo de esta afirmación. Sergio nació en Bordighera, en el norte de Italia, en una región donde las fronteras no eran una abstracción, sino una marca concreta sobre la vida cotidiana. Tanto, que su propia madre cruzó una línea geográfica para que su hijo naciera bajo una determinada nacionalidad.
Una zona productiva con gran potencial.
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| Sergio Cisint acompañó a Río Negro Rural a las instalaciones de Cirtec y posó con la barda reginense de fondo. |
Primero, junto a un primo, se hicieron cargo de la chacra del tío de Sergio, como medianeros. El esquema era claro y un clásico en esa época, con 60% para el dueño y 40% para quien trabajaba la tierra. “No era tirar manteca al techo, pero con ese 40% de la producción se podía vivir”, recuerda.
“Mi papá no tenía nada que ver con la fruticultura, pero se metió a trabajar en la chacra”. Sergio Cisint, Cirtec, Villa Regina.
Después de un año de trabajo pudo pagar los pasajes que los habían traído de una Italia tumultuosa, y pasó a trabajar en una chacra de la 2da. Zona también como medianero.
Estudiar como obsesión y trabajar como necesidad.
Pero pronto entendió que ese camino no alcanzaba para lo que buscaba y se fue. Rosario, Bahía Blanca, idas y vueltas, errores y aprendizajes. El final de ese viaje fueron los títulos de Ingeniero Mecánico y Electricista.
“No había alguien que me marcara el camino. Perdí tiempo con la monotécnica porque eso no servía para estudiar ingeniería”, cuenta hoy a la distancia de ese período de su vida.
“Nunca me interesó la producción en sí, me interesó salvarla”.
Sergio Cisint, Cirtec, Villa Regina.
Detrás de ese recorrido había una tensión constante: el esfuerzo de sus padres y su propia decisión de estudiar. “No podía entender cómo trabajaban todo el día para que yo estudie. Pasé poco tiempo con ellos, primero por los campos de concentración, y después porque trabajaban mucho”.
Antes que ingeniero, fue chofer, comerciante y buscavidas. Desde muy joven manejó camiones, compró fruta, la vendió y recorrió rutas que hoy parecen impensadas para alguien de su edad en ese momento. “A los 17 años manejaba un camión, vendía peras, manzanas, ciruelas, iba a Santa Rosa, descargaba y volvía. Dos viajes por semana”, señala sobre su actividad en su años mozos.
Los viajes desde el Alto Valle hasta La Pampa eran una constante. No era el único. Había una generación de jóvenes que hacía lo mismo. “Éramos tres o cuatro camiones de Regina, todos jóvenes”, cuenta Sergio.
Ese circuito le permitió sostener sus estudios. “Un porcentaje de mi carrera lo pagué así, manejando y vendiendo fruta”.
La chacra familiar: pequeña escala, alta intensidad.
La chacra estaba armada, pero no era eficiente. Había mezcla de variedades, sistemas antiguos y poca lógica productiva. “Había variedades que no funcionaban, las arrancamos y plantamos de nuevo, sobre todo Abate Fetel”.
Se incorporaron sistemas más modernos: espaldera, plantaciones intensivas, mejoras en riego. “No había nada sin plantar. Era todo producción”, cuenta.
Los resultados llegaron. “Pasábamos los 200 mil kilos. Para esa superficie era un récord en ese momento”. Aun así, Cisint nunca se asumió como productor tradicional: “No era el objetivo vivir de la chacra”.
El salto: de la chacra a la industria.
No era un crecimiento menor: alrededor de 80 personas trabajando en distintos proyectos. También hubo obras fuera de la región. “Hicimos estructuras grandes, incluso en Rosario, en fábricas importantes”. Pero incluso en ese crecimiento, su mirada seguía conectada con la producción.
El riego y la defensa contra las heladas: una visión adelantada.
Sin acceso a grandes desarrollos tecnológicos, se apoyó en la observación, la lectura y la adaptación. “Vi una foto en una revista y a partir de eso desarrollé mis propios aspersores de doble tobera”. Ese trabajo permitió cubrir hectáreas en una época donde el riego aún no estaba extendido.
“Regina fue la zona que más riego tenía en los años ‘70, pero no era eficiente todavía”, recuerda.
Docencia, conocimiento y transmisión.
Ese compromiso con el conocimiento también se trasladó a su familia. Su hijo continuó el camino, desarrollando sistemas de riego en grandes superficies productivas. “La semilla estaba, él la siguió”, dice Sergio sobre su hijo Alejandro. Hoy, esos sistemas alcanzan cientos de hectáreas por año, en un modelo mucho más tecnificado.

Sergio Cisint y Leonardo, el primero vio la necesidad de hacer algo para proteger la producción, su hijo continúa el legado modernizando y haciendo crecer un poco más la empresa.
Una vida que no se define en una sola etiqueta.

Y esa frase sintetiza su recorrido: alguien que no se conformó con hacer, sino que también quiso entender y mejorar.

Equipos de riego y defensa de heladas para las chacras forman parte hoy de la oferta de Cirtec. 
Sergio Cisint con uno de los aspersores doble tobera que diseñó para la defensa de heladas en el Valle.
Publicado en RURAL del Diario Río Negro.
La carrera de enología de la UNRN se reinventó: más corta y práctica.
La carrera de enología de la UNRN se reinventó: más corta y práctica.
La UNRN rediseñó su carrera de enología para hacerla más práctica y accesible, abarcando también destilados.
Desde 2025, la carrera lleva un nuevo nombre —Tecnicatura Universitaria en Enología y Bebidas Fermentadas y Destiladas— y redujo su duración de tres años a dos años y medio. El cambio no fue cosmético. "Le sacamos algunas materias, combinamos otras y nos enfocamos más en la parte tecnológica y de elaboración", explicó Alejandro Gresia, quien dirige la carrera desde su fundación.
Además, se mantiene abierta una diplomatura de tres meses pensada para dar sustento y conocimiento a personas que se integran a la actividad del enoturismo. La sorpresa este año vino por el lado de los jubilados: en solo dos días se completaron los 20 cupos de un curso vinculado a la historia de los inmigrantes italianos y el vino.
Un perfil con sello regional.
Gresia es un apasionado de su trabajo. Ingeniero agrónomo de formación por la sede Cinco Saltos de la Universidad Nacional del Comahue (UNCO), trabajó más de 10 años en el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), fue asesor del gobierno de La Pampa y hoy es responsable de la bodega municipal de Gobernador Duval, un pueblo a orillas del río Colorado que produce un vino que espera ser descubierto: Lejanía.
En diálogo con +P, contó que en este proceso de transformación de la carrera, las materias más humanísticas —como publicidad, marketing y comunicación oral— cedieron espacio a contenidos técnicos y a una novedad concreta: una materia de elaboraciones a pequeña escala que los alumnos cursan en la planta piloto de alimentos de la universidad, donde funciona una pequeña bodega experimental. "Los chicos están elaborando ahí cosas que antes no teníamos en la carrera", señaló.
Gresia es un apasionado de su trabajo. Ingeniero agrónomo de formación por la sede Cinco Saltos de la Universidad Nacional del Comahue (UNCO), trabajó más de 10 años en el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), fue asesor del gobierno de La Pampa y hoy es responsable de la bodega municipal de Gobernador Duval, un pueblo a orillas del río Colorado que produce un vino que espera ser descubierto: Lejanía.
En diálogo con +P, contó que en este proceso de transformación de la carrera, las materias más humanísticas —como publicidad, marketing y comunicación oral— cedieron espacio a contenidos técnicos y a una novedad concreta: una materia de elaboraciones a pequeña escala que los alumnos cursan en la planta piloto de alimentos de la universidad, donde funciona una pequeña bodega experimental. "Los chicos están elaborando ahí cosas que antes no teníamos en la carrera", señaló.
Crónica de una necesidad.
Para entender por qué nació la carrera hay que retroceder hasta los primeros años del siglo. La vitivinicultura del Alto Valle atravesaba una crisis profunda y el consumo de vino en Argentina se había desplomado: de los 90 litros por habitante al año registrados en las décadas del setenta y ochenta, el país había caído a apenas 16 litros. Las bodegas cerraban y los profesionales formados en la época de auge comenzaban su etapa de retiro y jubilación, sin que hubiera un reemplazo local a la vista.
"Las bodegas se encontraban con que, o traías un enólogo de Mendoza, o tenías que arreglártela como podías", recordó Gresia. La zona contaba con la carrera de Agronomía en Cinco Saltos y con una licenciatura en Alimentos en Villa Regina, ambas de la UNCO. Pero la parte enológica específica no estaba cubierta.
Para entender por qué nació la carrera hay que retroceder hasta los primeros años del siglo. La vitivinicultura del Alto Valle atravesaba una crisis profunda y el consumo de vino en Argentina se había desplomado: de los 90 litros por habitante al año registrados en las décadas del setenta y ochenta, el país había caído a apenas 16 litros. Las bodegas cerraban y los profesionales formados en la época de auge comenzaban su etapa de retiro y jubilación, sin que hubiera un reemplazo local a la vista.
"Las bodegas se encontraban con que, o traías un enólogo de Mendoza, o tenías que arreglártela como podías", recordó Gresia. La zona contaba con la carrera de Agronomía en Cinco Saltos y con una licenciatura en Alimentos en Villa Regina, ambas de la UNCO. Pero la parte enológica específica no estaba cubierta.
Los orígenes.
Fue la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN), en sus primeros pasos institucionales bajo la rectoría de Juan Carlos Del Bello y el estímulo del economista, docente y periodista Heber Tappatá, la que detectó esa demanda insatisfecha. En Regina, la universidad apostó por un polo agroindustrial: abrió las ingenierías en Alimentos y en Biotecnología y, junto con ellas, en 2010, lanzó la Tecnicatura en Enología.
Los primeros en anotarse fueron, en muchos casos, personas que ya trabajaban en la industria con conocimientos prácticos pero sin título habilitante. "Cuando arrancamos, mucha gente que tenía carreras truncas o que ya estaba trabajando y necesitaba el título fue la primera en inscribirse", contó Gresia. La primera camada de egresados, en 2012, fue de cuatro personas. Pequeña en número, pero significativa: demostraba que había una demanda real.
El recorte de la duración no fue arbitrario. Si bien las materias humanísticas no desaparecieron, perdieron peso frente a contenidos más aplicados. La virtualización, acelerada por la pandemia, también dejó su marca. Hoy, muchas materias teóricas se dictan de forma remota, lo que permitió sumar alumnos de otras localidades. "Nos quedó un sistema mixto: muchos teóricos son virtuales y las salidas al campo son presenciales", explicó el director. Esto facilita, por ejemplo, que estudiantes de Bariloche cursen a distancia y viajen solo para las prácticas.
Fue la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN), en sus primeros pasos institucionales bajo la rectoría de Juan Carlos Del Bello y el estímulo del economista, docente y periodista Heber Tappatá, la que detectó esa demanda insatisfecha. En Regina, la universidad apostó por un polo agroindustrial: abrió las ingenierías en Alimentos y en Biotecnología y, junto con ellas, en 2010, lanzó la Tecnicatura en Enología.
Los primeros en anotarse fueron, en muchos casos, personas que ya trabajaban en la industria con conocimientos prácticos pero sin título habilitante. "Cuando arrancamos, mucha gente que tenía carreras truncas o que ya estaba trabajando y necesitaba el título fue la primera en inscribirse", contó Gresia. La primera camada de egresados, en 2012, fue de cuatro personas. Pequeña en número, pero significativa: demostraba que había una demanda real.
El recorte de la duración no fue arbitrario. Si bien las materias humanísticas no desaparecieron, perdieron peso frente a contenidos más aplicados. La virtualización, acelerada por la pandemia, también dejó su marca. Hoy, muchas materias teóricas se dictan de forma remota, lo que permitió sumar alumnos de otras localidades. "Nos quedó un sistema mixto: muchos teóricos son virtuales y las salidas al campo son presenciales", explicó el director. Esto facilita, por ejemplo, que estudiantes de Bariloche cursen a distancia y viajen solo para las prácticas.
De las bodegas a las destilerías.
La incorporación de fermentados y destilados en el título responde al auge de la producción artesanal de gin y otras bebidas. "Tenemos alumnos que este año arrancaron la carrera y ya se dedican a la producción de gin; ven la posibilidad de formarse para tener más herramientas", contó Gresia. Incluso, un egresado está hoy a cargo de la destilería de alcohol de pera de Allen, conocida como Pequeña Destilería Argentina (PDA).
La formación también habilita para trabajar en la industria cervecera y en plantas de jugos y concentrados. "La formación les permite no solo estar en la parte vitivinícola", sintetizó Gresia, subrayando que el título abre puertas en toda la cadena de alimentos y bebidas con procesos fermentativos o de destilación.
La incorporación de fermentados y destilados en el título responde al auge de la producción artesanal de gin y otras bebidas. "Tenemos alumnos que este año arrancaron la carrera y ya se dedican a la producción de gin; ven la posibilidad de formarse para tener más herramientas", contó Gresia. Incluso, un egresado está hoy a cargo de la destilería de alcohol de pera de Allen, conocida como Pequeña Destilería Argentina (PDA).
La formación también habilita para trabajar en la industria cervecera y en plantas de jugos y concentrados. "La formación les permite no solo estar en la parte vitivinícola", sintetizó Gresia, subrayando que el título abre puertas en toda la cadena de alimentos y bebidas con procesos fermentativos o de destilación.
Más que empleados: emprendedores.
Uno de los cambios más notorios del nuevo plan es el perfil del egresado. La carrera ya no apunta exclusivamente a producir técnicos para trabajar bajo las órdenes de otro profesional, sino que busca formar emprendedores. Para ello, el plan de estudios incluye una materia de formulación y evaluación de proyectos productivos.
Esta orientación atrae a perfiles variados: desde jóvenes que buscan una salida laboral rápida hasta profesionales de otras áreas. "Tenemos licenciados en turismo que combinan la enología con el enoturismo, y ahora mismo un bioquímico que quiere elaborar sus propios vinos", ejemplificó Gresia. Además, el título es vital para cumplir con la legislación argentina, que exige que toda bodega tenga un responsable técnico habilitado para poder operar.
Desde 2012, la carrera ha ubicado graduados en bodegas reconocidas del Valle como Mabellini, Rivera del Cuarzo o Canale. Aunque la carrera no compite en volumen con ofertas masivas, se sostiene con solidez: "Tenemos entre 15 y 20 alumnos permanentes por año, lo cual está bien para el tamaño del mercado", evaluó Gresia.
Uno de los cambios más notorios del nuevo plan es el perfil del egresado. La carrera ya no apunta exclusivamente a producir técnicos para trabajar bajo las órdenes de otro profesional, sino que busca formar emprendedores. Para ello, el plan de estudios incluye una materia de formulación y evaluación de proyectos productivos.
Esta orientación atrae a perfiles variados: desde jóvenes que buscan una salida laboral rápida hasta profesionales de otras áreas. "Tenemos licenciados en turismo que combinan la enología con el enoturismo, y ahora mismo un bioquímico que quiere elaborar sus propios vinos", ejemplificó Gresia. Además, el título es vital para cumplir con la legislación argentina, que exige que toda bodega tenga un responsable técnico habilitado para poder operar.
Desde 2012, la carrera ha ubicado graduados en bodegas reconocidas del Valle como Mabellini, Rivera del Cuarzo o Canale. Aunque la carrera no compite en volumen con ofertas masivas, se sostiene con solidez: "Tenemos entre 15 y 20 alumnos permanentes por año, lo cual está bien para el tamaño del mercado", evaluó Gresia.
Conocer, recordar y enamorar.
Como en el vino también se trata de contar historias, la UNRN dicta una diplomatura de tres meses y cursos de extensión para jubilados (UPAMI) que buscan potenciar el enoturismo.
El curso sobre la historia de los inmigrantes italianos y el vino fue un éxito inesperado que rompió fronteras: "Lo pensé para gente de la zona, pero cuando miré las características de los teléfonos, había gente de Rosario, Córdoba y Buenos Aires", concluyó Gresia. Este fenómeno consolida a la universidad como un referente que conecta a entusiastas de todo el país con las raíces productivas del Alto Valle.
Publicado en MÁS PRODUCCIÓN de LA MAÑANA DE NEUQUÉN.
Como en el vino también se trata de contar historias, la UNRN dicta una diplomatura de tres meses y cursos de extensión para jubilados (UPAMI) que buscan potenciar el enoturismo.
El curso sobre la historia de los inmigrantes italianos y el vino fue un éxito inesperado que rompió fronteras: "Lo pensé para gente de la zona, pero cuando miré las características de los teléfonos, había gente de Rosario, Córdoba y Buenos Aires", concluyó Gresia. Este fenómeno consolida a la universidad como un referente que conecta a entusiastas de todo el país con las raíces productivas del Alto Valle.
Publicado en MÁS PRODUCCIÓN de LA MAÑANA DE NEUQUÉN.
sábado, 25 de abril de 2026
25 de abril: Festa della Liberazione / Día de la Liberación Italiana.
viernes, 24 de abril de 2026
9 y 10 de Mayo Festival 70 años del Aero Club Villa Regina.
Este año el Aero Club Villa Regina celebrará los 70 con un
festival aéreo.
FESTIVAL DEL AÉREO para el 9
y 10 de mayo.
Habrá un avión acrobático a cargo
de José Basílico, paracaidismo, planeadores, aeromodelismo, vuelos recreativos,
espectáculos en vivo,artesanos, patio de comidas.
- Un Festival aéreo 70 ANIVERSARIO
para toda la familia. Valor de las entradas $5.000.
Niños de hasta 12 años ingresan gratis.
jueves, 23 de abril de 2026
Presentación del libro CentoxCento Villa Regina Italia en Patagonia en Italia.
Presentación del libro CentoxCento Villa Regina Italia en Patagonia en Italia.
Gracias totales a la Universitá di Bologna (Prof. Bruno Marangoni y Prof. Moreno Toselli) por la organización de la presentación de nuestro Libro CentoxCento Villa Regina Italia en Patagonia. Un agradecimiento especial al Director Prof. Pietro Rocculi, al Prof. Marco Dalla Rosa y a Francesca Patrignani) del Centro Interdepartamental di Ricerca Agroalimentare "CIRI" por la organización de la presentación en la Feria Internacional Macfrut 2026....
miércoles, 22 de abril de 2026
Saludos del Club Atlético Regina en el día del estrenador de básquet.
Juan Zavala, DT del plantel federal. Técnico del equipo que consiguió el ascenso de forma invicta a la tercera categoría en 2024 y llevó al Club a estar entre los 16 mejores del país en 2025.
El Instituto de Formación Docente Continua (IFDC) de Regina celebra sus 50 años.
El IFDC de Regina celebra sus 50 años de tarea en la formación de docentes.
Para conmemorar los primeros 50 años de trabajo en la formación de docentes el Instituto de Formación Docente Continua (IFDC) de Regina invitó a toda la comunidad a sumarse del acto para celebrar esta fecha tan especial.
Será este sábado 25 de abril con un acto que se llevará a cabo en el edificio del IFDC ubicado en Alem 760, que contará con distintas propuestas para conmemorar medio siglo de trayectoria en la formación docente.
Invitaron especialmente a exalumnos, docentes en actividad y jubilados, así como también a quienes han sido parte de la historia institucional.
La celebración busca generar un espacio de encuentro y reconocimiento al recorrido realizado por la institución en estas cinco décadas.
Anunciaron que la conmemoración se abrirá a las 21 del sábado con la apertura del “Rincón Histórico, un espacio destinado a recuperar la memoria institucional a través de fotografías, documentos y recuerdos”. A las 22, se llevará a cabo el acto protocolar junto al festejo aniversario.
El Instituto de Formación Docente Continua ha sido desde su fundación un referente en la formación de profesionales de la educación en la región. Actualmente, ofrece tres propuestas académicas: el Profesorado de Educación Primaria, el Profesorado de Educación Especial con orientación en Discapacidad Intelectual y el Profesorado de Educación Secundaria en Lengua y Literatura.
Publicado en LA COMUNA DE VILLA REGINA.

































