lunes, 5 de octubre de 2026

Familia POLI. Cuatro generaciones y una misma chacra en Río Negro.

Tiene 24 años y es parte de la chacra frutícola familiar en la Patagonia desde que terminó el secundario.

Gino Poli decidió incorporarse de lleno a la empresa familiar con la idea de darle continuidad a lo construido por sus abuelos y su padre. Hoy impulsa nuevos caminos para una explotación de 16 hectáreas en Villa Regina, Alto Valle del río Negro: producción, marca propia, redes sociales y turismo rural.

Transcurría la cuarta semana de septiembre 2026 y los cuadros de peras Packham’s de Frutas La Pochi estaban explotados de flores, como los de todo el Alto Valle. Es una primavera con una floración extraordinaria para la fruticultura de la región, pero con el mismo viento patagónico de cada año, que comenzaba a levantarse a medida que avanzaba el mediodía. 


Entre las filas de frutales, Gino Poli, de 24 años, recorre en tractor una chacra que conoce desde niño.

En su cuello lleva tatuada una palabra en inglés: “hope”, esperanza. La imagen parece resumir una historia que, en una actividad donde el recambio generacional ha sido un desafío, habla de continuidad pero también de una profunda transformación. Una historia similar contamos hace una semana en Río Negro Rural.

Pero Gino no llegó solamente para continuar una tradición. A medida que fue conociendo el funcionamiento cotidiano del establecimiento, empezó a imaginar nuevos caminos: fortalecer la marca, ampliar la llegada de la fruta al mercado interno, aprovechar las herramientas digitales y redes sociales, diversificar la producción e incluso recuperar el turismo rural que alguna vez formó parte de la vida de la propiedad.

Cuatro generaciones y una misma chacra en Río Negro.

La historia de La Pochi comenzó cuando Luis Fernández adquirió el predio en 1952. En aquel entonces, buena parte de las hectáreas estaba ocupada por viñas y monte nativo. Con el tiempo, la familia fue desmontando y transformando paulatinamente toda la superficie productiva. Tras el fallecimiento de Luis en 1974, su yerno Félix Poli quedó al frente del establecimiento hasta su muerte en 2021. Luego continuó Gustavo y, al año siguiente, se sumó Gino.

Gino decidió incorporarse a la chacra familiar inmediatamente después de terminar el colegio secundario. Desde 2022 trabaja codo a codo junto a su padre, Gustavo, en las 16 hectáreas ubicadas en Villa Regina que pertenecen a la familia desde 1952. Son las mismas tierras que compró originalmente su bisabuelo, Luis Fernández, y que después quedaron bajo el hábil manejo de su abuelo, Félix Poli.

La la familia desde 1952. Son las mismas tierras que compró originalmente su bisabuelo, Luis Fernández, y que después quedaron bajo el hábil manejo de su abuelo, Félix Poli.

Pero Gino no llegó solamente para continuar una tradición. A medida que fue conociendo el funcionamiento cotidiano del establecimiento, empezó a imaginar nuevos caminos: fortalecer la marca, ampliar la llegada de la fruta al mercado interno, aprovechar las herramientas digitales y redes sociales, diversificar la producción e incluso recuperar el turismo rural que alguna vez formó parte de la vida de la propiedad.

Cuatro generaciones y una misma chacra en Río Negro.

La historia de La Pochi comenzó cuando Luis Fernández adquirió el predio en 1952. En aquel entonces, buena parte de las hectáreas estaba ocupada por viñas y monte nativo. Con el tiempo, la familia fue desmontando y transformando paulatinamente toda la superficie productiva. Tras el fallecimiento de Luis en 1974, su yerno Félix Poli quedó al frente del establecimiento hasta su muerte en 2021. Luego continuó Gustavo y, al año siguiente, se sumó Gino.

“Yo crecí acá, vi a mis abuelos trabajar, vi a mi papá trabajar acá. Terminé el secundario y arranqué en la chacra. Quería seguir lo que vino haciendo mi familia durante tantos años”, cuenta el joven productor.


Cuadro de peras Packham’s en Villa Regina: los árboles están repletos de flores. Foto: Florencia Salto.

La superficie total se mantuvo intacta durante las décadas: siguen siendo 16 hectáreas. Lo que cambió sustancialmente fue su composición interna. La viña fue perdiendo lugar a medida que los precios de la uva dejaron de ser atractivos. Luis había comenzado a plantar pera y manzana y, más adelante, Félix incorporó ciruela.

Actualmente disponen de cuatro hectáreas de frutos de carozo (principalmente ciruela, además de duraznos y pelones), dos hectáreas de pera, tres cuartos de hectárea de césped en panes y entre nueve y diez hectáreas de manzana.

Del legado a la diversificación en la fruticultura de la Patagonia.

La llegada de Gino modificó la organización del trabajo diario. Mientras su padre está más enfocado en los números y la administración general, él pasa la mayor parte de sus jornadas en el campo. “Somos los dos, trabajamos juntos”, aclara.

En ese proceso tomó impulso una actividad complementaria: la venta de césped en panes. Probaron este cultivo hace cinco años y, para ganar superficie, recientemente retiraron filas de manzanos. A diferencia de la fruta, ofrece un ciclo corto: se siembra en septiembre y en febrero ya puede comercializarse. La demanda crece desde el inicio de la primavera hacia jardinerías y particulares de Villa Regina y Bahía Blanca.

Incipiente floración en manzanas, que ocupan la mayor parte de la superficie de la chacra de los Poli. Foto: Florencia Salto.

La fruta, sin embargo, sigue siendo el corazón de La Pochi. La temporada pasada cosecharon unos 550 bines de manzana y cerca de 250 de pera. La estructura permanente incluye trabajadores dedicados a la poda, el raleo y las labores de tractor, sumando seis personas más durante el pico de cosecha.

Marca propia y proyección comercial en la fruticultura.

Uno de los cambios más importantes que impulsa Gino está relacionado con la comercialización. La familia vende peras a través de una empresa de Allen y destina el resto a Don Rafael, un reconocido mayorista de la provincia de Santa Fe. Contrata el servicio de empaque y de frío en Villa Regina, pero la familia conserva el control absoluto sobre el destino final de la mayor parte de su producción.

“La fruta es nuestra y lleva nuestra marca. Nosotros pagamos el servicio de empaque a una empresa. Después tenemos en distintos frigoríficos guardada la fruta y nosotros decidimos a dónde va”, señala Gino. El vínculo con el mercado santafesino se convirtió en una alianza estratégica basada en la confianza: “Don Rafael defiende la fruta nuestra como si fuera de él”.


Gino Poli no solo representa continuidad, sino también renovación, aportando ideas que buscan adecuar la fruticultura a los tiempos actuales.

Para dar identidad al proyecto, crearon la marca Frutas La Pochi, nombre que hace alusión al apodo de la abuela de Gino, Delia Bengoechea. Ahora busca profundizar ese recorrido: “Yo tengo la idea de intentar llevarlo más lejos todavía, llegar a instalarme bien en el mercado interno”.

Las redes sociales son fundamentales en esta etapa. A través de Instagram comenzó a mostrar el día a día del trabajo frutícola. La cuenta le permitió generar contactos en Buenos Aires, Córdoba, Santiago del Estero e inclusive recibir consultas desde Brasil. Aunque avanza con prudencia para cumplir con los compromisos vigentes, el objetivo de fondo está claro: “En un futuro, si nos va bien y como uno tiene pensado, me gustaría llegar a comprar alguna otra chacra o alquilar”.

El regreso del turismo rural en Río Negro.

Hay otro proyecto que conecta directamente con la historia familiar: el turismo. Sus abuelos solían recibir visitantes locales y extranjeros, y Gino planea recuperar esa faceta desde un enfoque pedagógico. No busca solo mostrar paisajes, sino explicar todo el proceso productivo que hay detrás de la fruta que llega a la góndola.

“La idea de hacer turismo no es solamente mostrar lo que se ve, sino también enseñar lo que se hace: las etapas de la producción, los diferentes trabajos, explicar”, detalla. Y agrega: “Es algo que lleva tiempo, pero está bueno que la gente pueda ver todo lo que conlleva ser productor y producir tu propia fruta. No es solamente poner una planta y cosechar, lleva mucho más trabajo”.

La primavera marca el comienzo de la etapa más vistosa del precioso Alto Valle. Foto: Florencia Salto.

El atractivo también se vincula con la belleza constante, pero a la vez cambiante del Alto Valle: la primavera con su floración, el verano con los frutales cargados y el otoño con el cambio de color de las hojas.

Fruticultura en el Alto Valle: visión con sello propio.

En La Pochi la continuidad es evidente, pero no significa repetir el pasado de manera idéntica. Gino aporta herramientas modernas a una estructura erigida a lo largo de 74 años. El cultivo de césped, la apertura de canales comerciales, el uso de plataformas digitales y la propuesta turística marcan el inicio de una nueva etapa.

Publicado en Diario Río Negro.

Fotos: Florencia Salto.

Sábado 3 de octubre del 2026.

https://www.rionegro.com.ar/rural/la-fruticultura-de-la-patagonia-y-el-recambio-generacional-tiene-24-anos-y-es-parte-de-la-chacra-familiar-desde-que-termino-el-secundario/

EXPOSICIÓN “HUELLAS DE TINTA”. Reúne obras de artistas reginenses en el MuSiVi.

 


EXPOSICIÓN “HUELLAS DE TINTA”.

Reúne obras de artistas reginenses en el MuSiVi.
El sábado se llevó a cabo la Exposición Gráfica Artística “Huellas de Tinta” en el Museo de la Sidra y el Vino, con la participación de los artistas reginenses Luis Zanin, Marcelo Sewald y Héctor Boetto.
La comunidad se acercaron a disfrutar de una muestra que reúne más de 20 obras realizadas a través de diferentes técnicas, entre ellas xilografía, collage y litografía.
Durante la jornada, los artistas compartieron con el público detalles sobre sus trabajos, los procesos creativos y las técnicas utilizadas en cada una de sus producciones. La propuesta también contó con un espacio de encuentro acompañado por vinos regionales.
Desde el Municipio agradecen a Luis Zanin, Marcelo Sewald y Héctor Boetto por compartir sus obras y acercar su arte a la ciudad, así como a quienes participaron de la apertura de la exposición.
La muestra continuará abierta al público hasta el 31 de octubre y podrá visitarse los sábados y domingos, de 17:00 a 20:00 en el Museo de la Sidra y el Vino.
Municipalidad de Villa Regina.

domingo, 4 de octubre de 2026

CAID se consagró Campeón Invicto del Provincial Sub 16 C y Ascendió de Categoría.

 



Gracias a una tarea prolija y coordinada dónde la gran figura del encuentro fue el equipo en general, el CAID se consagró Campeón Invicto del Provincial Sub 16 C y Ascendió de Categoría.

Con goles de (16)Lourdes Ayestaran (2'), (6)Emilia Kisner Casadey (16') y (7) Francesca Berta (20') el Club Atlético Integración Deportiva derrotó con autoridad a Bigornia de Trelew por 3 a 1 al cabo de un encuentro apasionante.
En el primer tiempo el conjunto rionegrino mostró su mejor juego, individual y colectivo con goles de Ayestaran a los 2 minutos de juego, a los 16 Kisner Casadey aumento y a los 20 minutos Berta metió el tercero ante las chubutenses, que veían como se les escapaba el partido y la posibilidad de ascender.
Luego del descanso largo el conjunto de Bigornia salió decidido a achicar diferencias, logrando descontar a través de Amaia Nahiara Quinteros Lagar trás la ejecución de un Cc a los 47 minutos del Q3 y, así intentar ir en busca del milagro, pero frente a si, el muy buen conjunto sureño se encontró con "las guerreras del CAID" quienes más allá del evidente cansancio físico, lograron frenar los embates de las visitantes y salir de contra para mantener la ventaja, dónde solo debían esperar que transcurrieran los minutos, para así poder llenarse la garganta de festejos.
Sono la chicharra de la mesa de control y, el Club Atlético Integración en su bella casa, ante su público... logró el título de Campeonas Provinciales Sub 16 C y, el ansiado ascenso a la categoría próxima superior.
LAS CAMPEONAS
1 ADER, Olivia Aser (A)
2 Carla Nardi, Carla
4 Paloma Angelina Funes
5 Luna Isis Herrera
6 Emilia Kissner Casadey
7 Francesca Berta
8 Oriana Itatí Fuglistaler
9 María Paz Lorenzo
10 Carolina Micaela Inostroza
11 Gabriela Angelina Valenzuela
12 Ariana Sofía Rodríguez
13 Sol Bima Tavernini
14 Sofia Abigail Salazar Olate
15 Bianca Moreno
16 Lourdes Ayestaran
17 Bianca Loriana Castro
18 Renata Josefina Campodónico
19 Thyara Aylín Andrade
20 Ana Clara González Zubeldía (C)
21 Tiziana Catalina Córdoba (AS)
Entrenador: Mauro Nicolás Jara
Jefe Equipo: Florencia Agustina Chavez
Preparador Físico: Raúl Omar Vera
Juez de Mesa: Natalia Cayuqueo
Juez de Mesa: Mariela Abreu
Contacto Deportivo
Pasión por lo que hacemos
Radio Slogan 94.7
Somos parte de tú vida.

PEDALEANDO POR UN SUEÑO 2026: UNA RECAUDACIÓN RÉCORD.


PEDALEANDO POR UN SUEÑO 2026: UNA RECAUDACIÓN RÉCORD.

La 15ª edición de “Pedaleando por un Sueño” volvió a demostrar la enorme solidaridad de Villa Regina y toda la región.

 RECAUDACIÓN TOTAL: $27.749.000

Una cifra que representa el compromiso y la generosidad de toda una comunidad que, una vez más, se unió para ayudar y hacer realidad sueños.

¡Gracias a todos los que fueron parte!

Juntos, los sueños se cumplen.


Información de Juanjo García.


Pedaleando por un sueño - últimos minutos.

 

A 10 minutos del cierre la recaudación del pedaleando 2026 alcanza los 20.560.000. Muy cerca de superar los 21.8000.000 alcanzados el año pasado.

REGINA NOTICIAS.


María Luz Zamaro. De Huergo a México.

 


De Río Negro a México: la joven de Huergo que la rompe en redes tejiendo crochet y hoy vive en Tulum.

María Luz Zamaro empezó a tejer muñecos a crochet en pandemia para matar el tiempo con lana sobrante. Subió tutoriales a YouTube, sus videos explotaron en México y armó las valijas para instalarse en el Caribe. Hoy graba contenido para más de 50.000 suscriptores en @bellota_arte y junta plata para comprarse un motorhome con el que sueña volver a la Argentina.

En uno de sus viajes a Janitzio, en el día de los muertos. 

A María Luz Zamaro (27) le habían quedado algunos restos de hilo después de tejer tops de crochet para ella y vender algún otro entre conocidas. En 2019 su mamá (Marisa) le enseñó los primeros puntos básicos para armar las tazas, pero la llegada de la pandemia la dejó encerrada en su casa de Ingeniero Huergo -localidad rionegrina de 8.500 habitantes- con una caja de sobras que no alcanzaban para una prenda entera.

«¿Qué hago con estos ovillos chiquitos?”, pensó. La respuesta fueron unos «muñequitos deformes»(amigurumis), cuenta, que le sirvieron para matar el tiempo. Lo que no estaba en los planes de nadie era que ese rebusque de cuarentena terminara siendo el pasaje directo a México.


El salto del IUPA a las redes sociales.

Antes de los amigurumis y de perfeccionar su técnica con el crochet, su vida iba por otro lado. Estudiaba Artes Visuales en el IUPA, en Roca, y como nunca tenía las manos quietas, se pagaba los materiales vendiendo pulseritas de hilo, collares o haciendo uñas. El tejido era un pasatiempo de fondo.

El quiebre, relata, vino cuando tuvo que enfrentarse a las prácticas docentes obligatorias. «Tengo un respeto absoluto hacia los docentes, pero yo no quería dar clases de arte, no me gustaba. Cuando se me vinieron encima las prácticas dije: ‘no sé si quiero esto‘«.

Por esos días, después de probar la venta por encargo en Instagram y acumular cajas de muñecos sin vender, se animó a subir tutoriales a YouTube para liquidar el stock y fue así como surgió el emprendimiento «Bellota arte» (@bellota_arte en Instagram y YouTube).

Dar ese paso le daba algo de pánico: «lo peor para mí era poner la voz. Me daba mucha vergüenza. Cuando mi familia ponía los videos en el tele de mi casa les decía: ‘no, por favor, no me gusta que me escuchen en público’. La cara no hacía falta mostrarla, pero de la voz no había forma de zafar».

Esa apuesta pagó rápido. El primer cobro de la plataforma, de 100 dólares, le sirvió de impulso: «pensé en esforzarme más, comprarme una buena cámara y jugármela por este lado que podía llegar a ser rentable para vivir en el futuro».


Una señal del algoritmo y el sueño de chica.

El empujón definitivo en las métricas llegó con el Mundial de Qatar. Había tejido un Messi poco antes del torneo y, cuando la Selección salió campeona aprovechó el momento: tejió la Copa del Mundo, sacó el tutorial y los dos videos se viralizaron.

Al revisar las estadísticas para entender quién la miraba, se dio cuenta de que su mayor público era mexicano.

Y aunque ese dato parecía una casualidad técnica, en realidad se cruzaba con un deseo guardado desde hacía años. «Desde chiquita quería venir a conocer México», cuenta. Le fascinaba la estética del Día de Muertos, la comida picante y la música, pero entre la economía de estudiante y el apego a sus familia, el viaje se venía postergando.


Ahorró durante años sin saber muy bien cómo lo iba a lograr, hasta que las métricas de YouTube le confirmaron que tenía que concretar ese viaje: «No sé por qué la pegué tanto acá en México. Fue como una señal del algoritmo para venirme».

Durante la pandemia investigó aplicaciones de viajeros y en 2024 sacó el pasaje. Para abaratar usó Couchsurfing, una plataforma donde locales hospedan gratis a mochileros a cambio de intercambio cultural: «no solo conocí gente, que todavía hasta el día de hoy tengo contactos y son mis amigos, sino que también me ahorré el hospedaje».

«Con todos los cuidados de lo que conlleva una aplicación y conocer gente en Internet, está muy buena porque vas conociendo gente local que tiene ganas de conocer gente», recomienda.

En ese viaje conoció Ciudad de México, Michoacán y luego el Caribe, «fui por varias ciudades hasta llegar a acá (Tulum)». En esa ciudad pudo conseguir un trabajo y un amigo argentino que le brindó hospedaje.

El regreso a Huergo y el despegue del segundo viaje.

Ese primer tramo duró nueve meses y no estuvo libre de dramatismo. De tanto tejer, las manos le empezaron a fallar. Le diagnosticaron síndrome del túnel carpiano en las dos muñecas, una dolencia hereditaria de los tendones que requirió estudios médicos. “Pensé: ‘si me tengo que operar, no me voy a operar acá en México que voy a estar con las manos inútiles. Prefiero hacerlo en mi casa, que me cuidan mis papás’”.

Sumado a que se casaba su hermano y a que había sacado mal el pasaje de regreso -quedándose tres meses más del límite legal de turista por lo caro que salía reprogramar-, volvió a Río Negro.

Regresar a Huergo significó reencontrarse con la mesa de los domingos: papás, hermanos, sobrinos y su abuela.

Cuando anunció que pensaba juntar plata para volver a irse sola a la otra punta del mapa, al igual que la primera vez, la reacción familiar fue una mezcla de acompañamiento y pánico alimentado por las noticias.

«Entre los narcos, el machismo y los terremotos, todos los días me mandan noticias al WhatsApp: ‘Cuidado, un terremoto en Chiapas’, y yo estoy en la loma del diablo; ‘Mataron a un sicario en Sinaloa’, que está en la otra punta del mapa. La que más se enojó porque me viniera era mi abuela», cuenta entre risas. Pese a los miedos, la apoyaron.

En su segundo viaje, el temor era que en la frontera no la dejaran entrar por haberse excedido de días la primera vez -el tiempo máximo que se puede estar en México como turista es de 6 meses-, pero la salvó su propio trabajo. En la oficina de migraciones escuchó a los agentes hablar entre ellos y comentar que la dejaban pasar los seis meses completos porque comprobaron que tenía un canal de YouTube con más de 50.000 suscriptores como sustento económico, recuerda.

En medio de ese ir y venir también le pasaron cosas insólitas con la audiencia. Durante su primer viaje, una seguidora local la contactó para comprarle un muñeco hecho por ella. Cuando María Luz fue a entregarle la tradicional muñeca Lele, la mujer apareció con la hija, le regaló un perfume y le pidió una foto. «Fue la primera vez que me trataron como una youtuber. Me dio risa pero sobre todo mucha ternura, porque yo ni siquiera muestro la cara en los videos».

La vida en Tulum, México: mesita de tejer, huevos fritos a las 7 AM y la falta de queso cremoso.

Hoy, con 27 años, volvió a cruzar el continente y está radicada en Tulum. Tras pasar por voluntariados en hostels y trabajar como bartender -un oficio que aprendió en Argentina «por las dudas»-, hoy trabaja en el staff de una casona de diez habitaciones en un barrio privado entre Tulum y Playa del Carmen. Ahí atiende a los huéspedes, sirve las comidas y limpia.

Cuando la temporada baja deja la casa vacía, aprovecha las semanas libres para encerrarse a grabar contenido para sus 50.000 suscriptores: «me compré una mesita y un trípode. Los chicos con los que convivo, que son parte del staff, ya saben que si estoy encerrada en las habitaciones es porque estoy grabando. Intento mantener las dos cosas, porque YouTube es lo que quiero que crezca para el día de mañana vivir de eso y, si me llego a comprar un motorhome, sustentarlo también con eso».

En la comparación económica, el contraste la sorprendió de lleno. «En el primer viaje se me desfasaron los precios. Cuando volví a Argentina mi hermana me dijo: ‘Mirá esta remerita, 10.000 pesos’. Yo le decía: ‘¿Cómo 10.000 pesos? Si cuando me fui estaba 5.000’. Ahora que estoy en Tulum, que es la parte cara del país, los chicos acá dicen: ‘Mirá qué caro que están los alquileres’, y yo los comparo y digo: ‘Chicos, es re barato’. Ni hablar Ciudad de México, es mucho más barato que Argentina ahora. Un alquiler acá cuesta algo de 6.000 pesos mexicanos, que sería como 500.000 pesos argentinos con servicios incluidos y céntrico».

El choque cultural cotidiano también dejó sus perlitas. Extraña desesperadamente el queso cremoso -que en México no se consigue ni se puede importar- y las fábricas de pastas de barrio, porque allá los ravioles son plato exclusivo de restaurante italiano caro: «si quiero ir a un lugar a comer ravioles, te dan de esos cinco ravioles grandes y nada más; no hay fábrica de pastas».

Tampoco se acostumbra a los desayunos: “A las 7 de la mañana mis compañeros se levantan y te cocinan unos huevos fritos con salchicha y tortillas fritas. ¿A vos te parece? Yo ahora estoy desayunando unos mates con nada. Los horarios son raros, todavía no los descifro bien; ellos almuerzan como a las 3 de la tarde».

En contraposición, la fascinó vivir el Día de Muertos en directo tras ir con su mamá a los panteones: «en la puerta de los panteones había una orquesta de mariachis tocando, la gente tomando en las tumbas de sus familiares, con flores y comida. Estaban como en una fiesta respetuosa, celebrando la vida que tuvieron los fallecidos más que lamentándose. Es más como el festejo de lo que fue la persona».

Además, como fanática de los animales, adoptó para siempre la tradición del altar para mascotas a fines de octubre: «unos días antes se hace el altarcito para las mascotas fallecidas; me traje esa tradición y la hago a veces en mi casa en Huergo».

Pese a disfrutar de la experiencia, María Luz no proyecta su vida en el Caribe de manera definitiva. Su meta actual es ahorrar para comprarse un motorhome y emprender el regreso sobre ruedas.

«Me encanta México, pero mi idea es vivir en Argentina, cerca de mi familia, en alguna ciudad de allá. Es mi país, tengo ahí a mi familia y mis amigos. Acá me encanta, pero creo que es una etapa larga, pero una etapa».


https://www.rionegro.com.ar/sociedad/de-rio-negro-a-mexico-la-joven-de-huergo-que-la-rompe-en-redes-tejiendo-crochet-y-hoy-vive-en-tulum/

Publicado en Diario Río Negro.

Imágenes: Diario Río Negro.

Domingo 4 de octubre del 2026.

sábado, 3 de octubre de 2026

DÍA DEL RECOLECTOR DE RESIDUOS EN LA ARGENTINA.


DÍA DEL RECOLECTOR DE RESIDUOS EN LA ARGENTINA.

En la Argentina, esta fecha fue establecida por la Ley 24.854, sancionada en 1997, para reconocer a quienes realizan la recolección de residuos en todo el país.

El Día Nacional del Recolector de Residuos en Argentina se celebra cada 2 de octubre.

::: ::: :::

A quienes comienzan su recorrido cuando todavía no amaneció y a quienes salen cuando muchos ya terminaron su día y ellos recién comienzan el suyo  ¡𝗙𝗲𝗹𝗶𝘇 𝗱𝗶́𝗮 𝗮 𝗻𝘂𝗲𝘀𝘁𝗿𝗼𝘀 𝗿𝗲𝗰𝗼𝗹𝗲𝗰𝘁𝗼𝗿𝗲𝘀 𝗱𝗲 𝗿𝗲𝘀𝗶𝗱𝘂𝗼𝘀!  𝗡𝘂𝗲𝘀𝘁𝗿𝗼 𝗿𝗲𝗰𝗼𝗻𝗼𝗰𝗶𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼 𝘆 𝗮𝗴𝗿𝗮𝗱𝗲𝗰𝗶𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼 a cada uno de los trabajadores que diariamente recorren las calles de Villa Regina.

𝗘𝗻𝘁𝗿𝗲 𝘁𝗼𝗱𝗼𝘀 𝗽𝗼𝗱𝗲𝗺𝗼𝘀 𝗰𝗼𝗹𝗮𝗯𝗼𝗿𝗮𝗿 y, sobre todo, cuidar a quienes realizan esta tarea:

 Sacá los residuos en los días y horarios correspondientes.  Colocalos en bolsas resistentes y bien cerradas. Si desechás vidrios, latas u otros elementos cortopunzantes, separalos, envolvelos de manera segura e identificá claramente su contenido para evitar accidentes.  Evitá dejar residuos sueltos en la vía pública. ¡Pequeñas acciones hacen más segura la tarea de nuestros recolectores!

Municipalidad de Villa Regina.

Recomendaciones para evitar accidentes durante la recolección:

 𝐉𝐞𝐫𝐢𝐧𝐠𝐚𝐬, 𝐚𝐠𝐮𝐣𝐚𝐬 𝐲 𝐞𝐥𝐞𝐦𝐞𝐧𝐭𝐨𝐬 𝐩𝐮𝐧𝐳𝐚𝐧𝐭𝐞𝐬: nunca los arrojes sueltos. Colocalos en un recipiente rígido, cerrado y seguro.

𝐕𝐢𝐝𝐫𝐢𝐨𝐬 𝐲 𝐨𝐛𝐣𝐞𝐭𝐨𝐬 𝐜𝐨𝐫𝐭𝐚𝐧𝐭𝐞𝐬: envolvelos o colocálos dentro de una caja resistente y bien cerrada, para evitar que puedan lastimar a los recolectores.

𝐀𝐧𝐭𝐞𝐬 𝐝𝐞 𝐬𝐚𝐜𝐚𝐫 𝐥𝐚 𝐛𝐚𝐬𝐮𝐫𝐚: asegurate de que las bolsas estén bien cerradas y que no tengan elementos que puedan provocar cortes o pinchazos.

𝐔𝐧 𝐩𝐞𝐪𝐮𝐞𝐧̃𝐨 𝐠𝐞𝐬𝐭𝐨 𝐩𝐮𝐞𝐝𝐞 𝐩𝐫𝐞𝐯𝐞𝐧𝐢𝐫 𝐮𝐧𝐚 𝐥𝐞𝐬𝐢𝐨́𝐧. Entre todos podemos hacer que la tarea de nuestros recolectores sea más segura.

Municipalidad de Ing. Huergo.


viernes, 2 de octubre de 2026

La 15º Edición Pedaleando por un Sueño comenzará mañana.


La 15º Edición Pedaleando por un Sueño comenzará mañana a las 18 horas cuando se realice la vuelta inaugural. Este año la recaudación se destinará a una nueva etapa del proyecto Regina RIE (Recicla, Incluye, Educa) ,integrada por Amuchén y el Club de Leones que se propone  una actividad de inclusión social comunitaria para la generación de capacitación y fuente de empleo para personas con discapacidad y las que se encuentran en situación de vulnerabilidad.

El Club de Leones de Villa Regina y la participación de muchas entidades intermedias  reginenses y organizaciones de la ciudad  colaboran con donaciones y actividades. Unas 26 instituciones de Regina estarán presentes que mostrarán los trabajos que realizan.

La iniciativa tiene como objetivo recaudar fondos con el aporte solidario de la comunidad, mientras durante 24 horas está habilitado un circuito en las calles que bordean la Plaza de los Próceres en el centro de la ciudad para girar en bicicletas, caminando, patinetas o patines.

Al mismo tiempo se podrá disfrutar de espectáculos que se suman en forma solidaria para el entretenimiento de todos los asistentes.

Pedaleando por un sueño fue declarada por la Legislatura de Río Negro, en 2019 bajo la Ley 5393 como Fiesta Provincial.


::: ::: :::

“Desde su origen, en 1998, y hasta la actualidad el Pedaleando fue mutando a lo largo de los años pero siempre mantuvo vigente su espíritu solidario. Con el avance de este evento sobre dos ruedas, cada vez fueron más los reginenses que comenzaron a pedalear y ello llevó a que se sumaran visitantes de otras localidades y provincias.

La primera edición de este evento, que fue iniciativa de Julio Schwallier, tuvo como fin juntar juguetes para los niños de los barrios carenciados. Posteriormente, y tras 13 años de inactividad, volvió a resurgir la idea de la mano de Alejandro Cuello, Gabriel Cabezas y Schwallier. De esta manera en el 2012 se llevó a cabo el “Pedaleando por un amiguito” donde se logró recaudar más de $19,300 a beneficio de Emannuel.

En el 2013 se llevó a cabo el “Pedaleando por Amuchen”, año en el que se recaudó unos $25.000. En la siguiente edición la suma alcanzó los $34.000 y en esta ocasión el “Pedaleando por una Sonrisa” fue en beneficio del área de Neonatología y pediatría del hospital local.

En el 2015 el evento se transformó en el “Pedaleando por un Sueño” y esta vez la Fundación Miradas fue la beneficiada con una recaudación que ascendió a la suma de $84.000.

La sexta edición fue en el 2016, año en el que gracias a la solidaridad se logró juntar más de $116.000 que fueron destinados al hospital reginense.

La séptima se llevó a cabo en el 2017. En esa ocasión nuevamente la solidaridad y el trabajo mancomunado de las instituciones, los comercios y los artistas, acompañado de un gran clima, hicieron posible recaudar una suma superior a los $185.000, monto que fue destinado al centro Amuchen.

La octava fue en el 2018 y en la oportunidad se consiguieron $187.195, recaudación que fue destinada a Apandi.

En el 2019 fue la última edición, la novena, y previo a la pandemia. En ese año se logró recaudar casi medio millón de pesos, puntualmente, 475.000 pesos. De ese total 375.000 se reunieron  gracias al aporte de las personas, las empresa y las instituciones durante el Pedaleando y el resto se juntó tras una actividad que se llamó "Regina Solidaria" y que concentró el aporte de 37 instituciones.

Lo recaudado fue para el Hogar de Ancianos Juan Pablo II, Lalcec Villa Regina y el Centro Comunitario Jesús Buen Pastor” (De lo que fuera publicado en La Comuna de Villa Regina - archivo Noticias EL REGINENSE).