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domingo, 14 de mayo de 2023

Empezó a leer gracias a una Biblioteca, ahora está al frente de la de Roca y recuperó una sala que permanecía cerrada.




Un poco por necesidad, pero sobre todo por gratitud, Carlos Hernández, el presidente de la Comisión Directiva, se puso al frente de la restauración del lugar que llevaba tres años cerrado. “Yo vengo de la pobreza más honda y si no fuera por las Bibliotecas no hubiera leído”, dijo.

Viernes. Mediodía. En la cuadra de la calle España al 1700 de Roca, el lugar que lleva tres años a oscuras, olvidado, tiene las puertas abierta de par en par. Adentro, todo se ve blanco, renovado. Hay alguien lavando el piso con esmero. Hay otra persona acomodando decenas de sillas verdes. Lo que estaba arrumbado se ve resplandeciente. La sala de lectura «Manuel Arenaza” vuelve a ser lo que fue: sala de lectura y de encuentros.

Una de las personas que esta trabajando ahí dentro es Carlos Hernández, el actual presidente de la Comisión Directiva de la Biblioteca Popular Roca, la institución que nació un 29 de abril de 1936, hace 87 años, y que ya cambió varias veces de sede.

Carlos Hernández lleva un año en su laboriosa empresa: devolverle a la sala su brillo, su utilidad, su confort. Lo guía una especie de ímpetu quijotesco: Carlos, que nació en Regina, que vivió en “un rancho de adobe hasta los 21 años” y que viene “de la pobreza más honda”, cultivó su amor por los libros en las bibliotecas. Primero en la de Regina y luego, desde hace 15 años, en la de Roca.

Yo leí gracias a las Bibliotecas. Y sé que la lectura es imprescindible. Pero también sé que la ayuda es esencial. A mi, los libros y la gente me han ayudado a crecer. Y yo sé que nadie es alguien, solo. Uno siempre está pegado a otra piel. Yo ahora tengo mi casa, pero nunca me olvido de la gente que me ayudó cuando construí mi primera casa propia. Uno siempre está con otros, con la sociedad en la que vive. Y por eso me parece fundamental reabrir este espacio, devolverle a la gente este lugar. Yo siento gratitud y de esa gratitud viene la idea de aportar todo lo que tengo para la Biblioteca”.

Carlos Hernández, el día de la reapertura, listo para el acto y orgulloso de su trabajo.

Carlos Hernández es un hombre discreto. Pero cuando se embarcó en este proyecto apenas tenían 300 mil pesos para afrontar los gastos de la obra. No alcanzaba. Hernández decidió entonces llamar a su albañil de confianza, Martín Sandoval, y poner buena parte de sus ahorros. Juntos repararon el techo, sacaron chapas agujereadas, mallas metálicas, cambiaron mantas impermeabilizantes, pegaron otras, aplicaron capas de impermeabilizantes.

Una vez que el exterior estuvo listo, entraron al salón y se ocuparon de devolverle el brillo y la luz: “pintamos las placas del techo, cambiamos otras, cambiamos las luminarias, pintamos las paredes”, enumera entusiasmado, mientras ordena las sillas y cubre el cartel que hicieron a nuevo para que el nombre de la sala se vea mejor.

Blanca, como nueva, así quedó por fuera la sala de lectura.
(Fotos: Andrés Maripe).

Lo único que sigue tal como estaba es la vieja mesa, llena de garabatos y anotaciones de lectores, y tres bancos de maderas que forman parte de la historia del lugar.

“Soy de los que leen entre 6 y 7 libros al mes, y en la pandemia… en la pandemia me da vergüenza admitir cuántos leí, gracias a la Biblioteca”, se sonríe Carlos, con la felicidad del trabajo soñado y realizado.

Todavía se acuerda del primer libro que sacó de una Biblioteca, en Regina, cuando tenía 15 años e iniciaba el camino del lector: la novela romántica “María”, de Jorge Isaac. “Fue el primero que leí. Y después me lo compré y lo llevo siempre conmigo”, dice.

El último que leyó es un clásico, “Madame Bovary, de Gustave Flaubert, porque está armando su propia colección de clásicos.

Carlos Hernández habla de libros y de autores mientras sigue enfrascado en la puesta a punto del lugar. Pero no los cita como un erudito, o con soberbia, los cita como alguien que sabe que le debe mucho a esos libros, que le debe al menos esta pasión que lo llevó ahora a recuperar un lugar que es, sobre todo, un espacio, para ir, sentarse y leer.

Publicado en Diario "Río Negro".

domingo 14 de mayo del 2023.

https://www.rionegro.com.ar/la-patagonica/empezo-a-leer-gracias-a-una-biblioteca-ahora-esta-al-frente-de-la-de-roca-y-recupero-una-sala-que-permanecia-cerrada-2907726/

El Sr. Juan Carlos Hernández recordado en nuestra Ciudad de Villa Regina por su paso en aquella Lu16 Radio Río Negro. Empezó su trabajo en la Municipalidad de Villa Regina y en el Poder Judicial de Río Negro laboró unos 34 años. Jubilado desde el 2014. Vive, desde hace años, en Ciudad de General Roca siempre participando en lo comunitario.

martes, 11 de diciembre de 2012

LA PARTIDA DEL QUERIDO CARLITOS MORACA A LOS 59 AÑOS.


Un poco más solos...



El trabajo de los medios se ha convertido con los años en una caja de sorpresas donde las buenas no abundan. Hay competencia de dudosa lealtad, celo profesional y un montón de miserias que harían de este trabajo uno de los peores del mundo...
Carlos Moraca fue un amigo de muchos, porque su norte fue ser bueno con sus compañeros de trabajo, pero bueno en serio... De esos tipos que no necesitan morirse para lograr bellas palabras y evocaciones y un cariño espontáneo, estoy seguro de eso, como estoy seguro que el “gordo” lo sabía, tal vez por eso ese caminar tranquilo, ese gesto tan amable. Me da la impresión que él sabía que todos lo queríamos y por eso nos regalaba al resto lo que el resto nunca nos animamos a reconocernos...
Voy a cometer la indecencia de contar como lo conocí a Carlitos: Allá por el ´79 cuando mi vieja era la locutora de turno a la noche y él era el operador y creo que el Negro Hernández el informativista (nunca me pareció raro que fueran familia con Juan Carlos, se corrían carrera para ver quien era más bueno...)... Si, allí debuté en la radio haciendo controles en la vieja consola de la vieja LU16 que hasta era reginense... (Y se notaba). Con Rolando Musso como director.
En ese mi primer invierno en la radio mientras que cebaba mates al lado de una pila de discos de vinilo que la Negra Novoa subía a diario de la discoteca, lo miraba trabajar a Carlitos... Como lo admiraba a mi maestro...!!! Tan calmo tan canchero, tan macanudo... Hasta que una noche me miró fijo y me preguntó - Te animás...? Y me animé, con él al lado, siempre calmo y cuando llegaron las primeras metidas de pata, siempre usaba la misma frase:

- Vos hacé tranquilo... Vos metele...Como sucede casi siempre, la vida nos deparó destinos distantes. A él lo esperaba la construcción de su familia, la radio y el colegio Comercial donde, igual que en el medio radial, llegó a ser una institución. A mí lo de varios adolescente: el estudio en la ciudad de las diagonales durante varios años.
Luego el regreso y como siempre tiraba, una vueltita por la radio. Y al rato el encuentro con Carlitos, el abrazo, la pregunta por toda la familia y al final: - Cómo anda lo tuyo? Y uno que le contaba algún problema y Carlitos parecía tener la frase alquilada:
Vos metele...Nunca fui un gran amigo de Carlos, pero jamás dejamos de pararnos para un abrazo y una breve charla, es que él invitaba a quedarse un ratito en la vereda... Porque ese nunca era tiempo perdido...
La última vez que lo vi, nos cruzamos en el kiosco del Teti en la General Paz, él estaba bastante más flaco, nos paramos para nuestra charla de vereda. Cuando le pregunté como andaba me contestó: - Ahí andamos... Y antes de bajar el tono del encuentro ya me preguntaba por mis hijos pequeños y nos asombrábamos lo rápido que le habían crecido sus nenas...
- Cómo anda lo tuyo? (me sonrió sabiendo en los quilombetes que se mete uno con este oficio).- Complicado Carlitos, como casi siempre, me tienen al trote... Y él en medio del saludo final me regaló su: Vos hacé tranquilo, vos metele...

Con todo respeto por los que se expresan diferente, entiendo que Carlitos se murió, que ya no me lo voy a encontrar más. Se que no estará más con su familia, que se ha ido de este mundo. Eso me causa un profundo dolor que no se debe comparar siquiera al de sus afectos familiares y al de sus amigos íntimos.
Como consuelo me digo que ya no está vivo, que se murió, que ya no está en este rango tan nuestro, está en otra frecuencia, es parte de los pedazos de inmortalidad que quedan en nuestras memorias mientras ellas nos ayude a recordar, como en este caso, a un hombre bueno. A mi maestro operador de la radio. Al preceptor. Al compañero de trabajo. Al vecino. Al padre, esposo y amigo...
Un buen hombre, es mi lujo haberlo conocido.
  
SERGIO PLOS.

Publicado en "El Globo de Villa Regina" cuyo Editor es el Reginense Sergio Plos, el lunes 10 de diciembre de 2012, en una nota "intimista" con "sabores reginenses".

Es lamentable la perdida del querido Carlitos Moraca quien fue una gran persona buena que lo conocimos como preceptor de la secundaria el Colegio Comercial Diurno N° 10 "Patagonia Argentina" cuando por aquellos años la directora era la Sta. Nilda del Carmen Ventieri y trabajaba como operador de radio de LU16 Radio Río Negro luego siguió como operador en FM Patagonia de Oscar Eduardo Díaz.
Acompañamos desde EL REGINENSE a sus familiares por esta sentida perdida.