miércoles, 18 de diciembre de 2024
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domingo, 4 de septiembre de 2022
¿Quién es el cocinero patagónico estrella que deslumbra al país?
Quién es el cocinero patagónico estrella que deslumbra al país
Nació en el Alto Valle y ahora desarrolla su propio y premiado proyecto gastronómico en Ushuaia. Su bisabuela tenía un restaurante, su abuelo le cocinaba al presidente Perón y su madre se lucía con su pastelería y bombonería.
Por Silvana Salinas.
“Solo, no existo”, contó, desde su pequeño restó en el fin del mundo.
¿Quién es Jorge? Jorge es un cocinero nacido en pleno corazón del Alto Valle, nieto, hijo y hermano de emprendedores ligados a la gastronomía que hoy, desde su rincón especial en Ushuaia, no se cansa de sorprender con sus platos.
Porque no es solo un plato lo que ofrece, cada vez que alguien ocupa una de las 24 sillas de su restaurante puede sentir, oler y vivir la vibra del lugar. Su magia. Su quehacer cotidiano. Porque cada ingrediente en su menú muestra un costado de esa tierra austral. La tierra de pescadores, de agricultores. Sin perder, tampoco, su raíz valletana.
“Cocino mucho con ingredientes locales, típicos, estacionales. Frutos secos, vinos de amigos, de productores de toda la región. En este momento, tengo en el menú una tarta de manzanas con corinto. Uso vinos de Mainqué, de mi amigo Hans de Noemia, de bodegas Schroeder, almendras de la zona. Siempre vuelvo, es el lugar donde nací”, explicó a LMN.
Jorge nació en Villa Regina, hace 41 años, y hace poco más de una década vive en la capital de Tierra del Fuego, con su pequeña de 5 años, Olivia, y su gran sueño: Kalma Restó. Su proyecto gastronómico fue elegido por un jurado que evalúa, además de los platos, la relación con los productores de cada región, el respeto por el medio ambiente y los habitantes originarios, y la integración con la comunidad. Fue distinguido con el Prix Baron B - Édition Cuisine.
El plato elegido por Monopoli fue Centolla del Fuego, gazpacho de zanahorias, ajo negro, cachiyuyo (un alga –considerada superalimento-que nace en el Beagle) y cassis maridado con Barón B Extra Brut-.
“Vengo de un linaje de cocineros. Ya mi bisabuela tenía su restaurante en Lituania y su hijo, mi abuelo, también fue un cocinero reconocido”, explicó.
Su abuelo, Leonardo Stankevicius, preparaba los mejores platos para Perón, fue chef ejecutivo del Palacio San Martín, y se lucía –ya hace añares- cocinando en la tele. Un día antes, en un diario, daban a la gente la lista de ingredientes para que todos pudieran seguir la receta desde la tele, recordó.
Su mamá, experta en pastelería alemana y bombones y helados, y sus cuatro hermanos no giraron la brújula: hoy van y vienen, entre la producción de rica cerveza, pastelería y hasta una heladería en General Roca.
Con uno de sus hermanos, “Daniel, el mayor, doctor en Química, trabajamos en distintas técnicas para aplicar en la cocina, investigamos y no nos cansamos de buscar métodos para llevar “los sabores hasta el cielo”, resaltó.
“Recibimos mucho turismo extranjero, mucha gente que busca y elige nuevas experiencias, comer bien, y para nosotros es el desafío. Acá estamos en la puerta de ingreso a La Antártida, (hasta Leonardo Di Caprio probó sus exquisiteces). Me siento un gran anfitrión de esta provincia, es el lugar que me adoptó, la isla me abraza”, destacó Monopoli.
El dulce de leche, “un buen asado” y un ‘ping pong’ desde el fin del mundo
La cocina, el ‘misterio’ de los platos, un buen chef… ¿todos trucos que usan los cocineros para ‘ganar en el amor’?
Y… la verdad que sí.
Vas a un lugar y querés algo rápido: ¿un buen pancho o una hamburguesa?
Comida local, típica de un lugar. Pero bue… alguna hamburguesa de Mc Donalds me he comido!
Reconocés que es ‘verso´ lo de que cualquiera, con las sobras que tenga en la heladera, puede preparar un plato… excelente.
¡No! Es verdad, jaja.
Los cocineros le ponen a sus platos nombres larguísimos y rimbombantes… ¿para parecer más importantes o para cobrar más caro?
Por falta de seguridad en la cocina. Para mí lo simple es mejor.
Como argentino: ¿preferís el dulce de leche o un buen partido de fútbol?
El dulce de leche, mil veces.
¿Tus platos son obras de arte… o ‘comida rica’?
Mis platos son una rica comida y la gente que los come piensa que son obras de arte.
¿Te molesta que te pregunten boludeces?
Depende del grado de alcohol en sangre…
Si conocieras ya tu propia fecha de vencimiento… ¿qué sería lo último que quisieras comer?
Un graaan asado.
¿Un sueño? ¿Un desafío?
Que la gente sienta felicidad comiendo mi comida.
¿Qué personalidades, celebridades del mundo te gustaría que conozcan tu arte en la cocina?
No me importan las celebridades! Que se vayan todos a c… (risas)
¿Quién te gustaría (entonces) que pruebe tus platos?
¡Vos!
Reconocimiento a su cocina-
Este año, los tres proyectos finalistas fueron elegidos por un notable jurado presidido por Mauro Colagreco, -su restaurante Mirazur, en la Costa Azul francesa tiene 3 estrellas Michelin, y una cada uno sus otros tres, Ceto, también en la Costa Azul, Côte, en Bangkok, y The K, en Suiza-; la cocinera colombiana Leonor Espinosa, recientemente distinguida como la Mejor Chef Femenina del Mundo 2022; la sommelier barilochense Paz Levinson actualmente radicada en Francia; y Martín Molteni, al frente del restaurante PuraTierra, y pionero en el rescate de la gastronomía autóctona y quien hizo miles de kilómetros en el país para conocer en persona los distintos proyectos.
PUBLICADO EN DIARIO LA MAÑANA DEL NEUQUÉN.
Imagen: Diario LA MAÑANA DEL NEUQUÉN.
https://www.lmneuquen.com/quien-es-el-cocinero-patagonico-estrella-que-deslumbra-al-pais-n943366
sábado, 27 de agosto de 2022
JORGE MONOPOLI, CHEF DE USHUAIA, SE CORONÓ COMO GANADOR DEL PRIX BARON B 2022.
El proyecto integral del cocinero del Fin del Mundo fue elegido en el primer puesto por Mauro Colagreco, Paz Levinson, Leo Espinosa y Martín Molteni, los prestigiosos jurados de la 4ta. edición del premio que pone en valor el trabajo y el impacto social de la gastronomía en cada territorio argentino.
La gran final del Prix Baron B – Édition Cuisine 2022 se realizó ayer en el restaurante Elena, en el Four Seasons Hotel Buenos Aires. A las 12 en punto del mediodía, los prestigiosos miembros del jurado presidido por Mauro Colagreco (ganador de 6 estrellas Michelin) –junto a la sommelier argentina Paz Levinson, la cocinera colombiana Leo Espinosa y el chef Martín Molteni– ya estaban sentados en sus respectivos lugares de la mesa principal, listos para escuchar las ponencias de los tres finalistas, que sucedieron en este orden:
- Fernando Rivarola, de El Baqueano (Salta), presentó un clásico de su propuesta: carne cruda de llama marinada, quinoa pop de tres colores, emulsión de ají picante, crocante de amaranto con falso caviar de vinagre de rica rica y hojas frescas de suico, maridado con Baron B Brut Rosé.
- Alejandra Repetto, de El Alambique (El Calafate, Santa Cruz), ofreció un bife de guanaco sellado con manteca de tuétano, puré de coliflor, zanahorias glaseadas y crocante de lomo curado, con Baron B Brut Nature.
- Jorge Monopoli, de Kalma Restó (Ushuaia, Tierra del Fuego), sirvió centolla del fuego, gazpacho de zanahorias, ajo negro, kale y cassis, maridada con Barón B Extra Brut.
Tras probar los platos y profundizar en el impacto de los proyectos en cada región y en el compromiso de los cocineros con su entorno, llegó la difícil deliberación para elegir al ganador. Por la noche, se realizó la gala de premiación en la que Mauro Colagreco anunció a Jorge Monopoli en el primer puesto de esta cuarta edición del Prix Baron B, elegido de forma unánime por el jurado.
Así, el corcho bañado en oro tallado por el orfebre Juan Carlos Pallarols quedó en manos de este cocinero radicado en Ushuaia, dueño de Kalma Restó, que superó a los 65 proyectos presentados este año. También ganó el viaje a Francia para vivir la experiencia gastronómica de Mirazur, el premiado restaurante de Colagreco en Menton, y el premio económico que otorga Baron B, de $500.000.
Jorge Monopoli Prix Baron B: el proyecto ganador
Centolla al fuego de lenga, alga cachiyuyo crocante, gazpacho de zanahorias orgánicas, ajo negro (una variedad especial que se da en Ushuaia), espuma de cassis. El plato del ganador del Prix Baron B – Édition Cuisine 2022 habla de muchas cosas. No solo del talento de Monopoli para ofrecer una experiencia sabrosa y elegante, sino también de su filosofía de trabajo y de su mirada enfocada en poner en valor su territorio.
Su plato refleja su búsqueda por la sustentabilidad, la riqueza del mar patagónico, la revalorización de los productos genuinos de Tierra del Fuego (que él releva y recolecta hace años y son el corazón de su propuesta en su restaurante Kalma, en Ushuaia) y el reconocimiento a los huerteros de su territorio, que trabajan a campo abierto en un clima extremo.
“Quise traer Tierra del Fuego a la mesa. Nuestra gastronomía no es tan conocida y es muy diferente al resto de todo lo que hay en el país. Porque se conocen los increíbles productos de otras provincias, los papines, el maíz del Norte, la calidad de las huertas de Mendoza, solo por poner un ejemplo, pero donde yo vivo, hay abundancia en proteínas y mucha riqueza de frutos y vegetales de recolección, que pocos consumen. Pero están ahí al alcance de la mano”, dice Jorge.
Y agrega: “Traje centolla, porque me parece un producto único, de una sutileza increíble, pero podría haber traído merluza negra, salmón silvestre, erizos, otros pescados como róbalo, pejerrey de mar, corderos de excelencia y más. Por ejemplo, en Ushuaia muchos restaurantes sirven pulpo español. Sinceramente me parece que no está bueno traer un pulpo que se subió a un barco que viajó 13.000 km para después subirse a un camión y viajar 3.000 km más para llegar a Ushuaia, mientras en el canal de Beagle hay pulpo que no tiene absolutamente nada que envidiarle al español”.
Deconstrucción del plato premiado.
Sobre la centolla, que llegó cocida impecable, previo paso por el fuego del Josper (un horno que a la vez es parrilla, lo que le dio un toque ahumado por virutas de lenga que Monopoli trajo especialmente del Sur), ofreciendo su sabor dulce y un delicado gusto a mar, el cocinero destaca que es producto de la pesca artesanal.
“La centolla es un recurso que no está en peligro por ahora, no hay grandes embarcaciones que vengan a pescar de forma industrial. Además, por la ley 19640 estamos en un lugar privilegiado y muy conservado. Es muy difícil sacar el producto hacia el continente, porque implica grandes trámites de exportación y eso hace que el recurso se resguarde”, explica.
Las zanahorias. La guarnición fue un gazpacho de zanahorias de Ushuaia que tiene una historia muy interesante: “Son de Estancia Viamonte, de Quinta Pionera, una huerta orgánica certificada hace más de 95 años, cerca de Río Grande. Es muy valioso su trabajo porque cultivan a cielo abierto, con el valor que eso tiene en Tierra del Fuego. Es muy duro, ahora por ejemplo está todo bajo hielo, congelado”.
Y agrega: “Las zanahorias las cosechan y para conservarlas todo el año las entierran en un banco arena de mar limpia, lavada en agua dulce. Queda un medio inerte donde ponen zanahorias en forma horizontal, sin que se toquen, para que la planta entienda que debe estabilizarse y dejar de crecer. Se mantienen mucho tiempo así de forma fresca. Eso me da la posibilidad de tener estas zanahorias locales en mi restaurante todo el año”.
Las algas. El plato vino coronado con un alga crocante: “Se llama cachiyuyo, es el ser vivo que más crece por día a nivel mundial, puede llegar a aumentar 60 cm por jornada, y es parte del ecosistema que da vida a todo el canal Beagle. Es lo que hace que todo pueda prosperar porque genera el ambiente ideal para todo lo que vive allí”, asegura.
Cassis. El cassis es un fruto silvestre de la Patagonia, y en el plato estaba presentado como una espuma, que aportaba acidez y color. “Y también es una muestra de la sustentabilidad a la que apuesto, porque lo recolectamos, es fruto de nuestro trabajo de recolección de lo que hay en el lugar”, dice Jorge.
Ajo Negro. No se trata un ajo común y corriente, según cuenta Jorge: “También es de la huerta orgánica, donde generaron una genética única, adaptada al clima de Tierra del Fuego, ya es una cepa fueguina. Además, le dieron valor agregado cocinándolo a muy baja temperatura, durante mucho tiempo. Estos ajos están bajo tierra todo el invierno, se plantan a 40 cm de profundidad, por lo que generaron una nueva forma de cultivo para poder desarrollar estos productos”.
Kalma, la historia de su restaurante y de su formación como cocinero.
Jorge Monopoli Prix Baron B nació en Río Negro, estudió Geología en La Plata, pero gran parte de su familia es gastronómica: su bisabuela era cocinera, su abuelo fue chef ejecutivo del Palacio San Martín en la época de Perón (y también condujo un programa de tele junto a su hija, la mamá de Jorge).
“Finalmente me dediqué a lo que conocía, a la cocina. Hice una pasantía en El Bulli, de Ferrán Adriá, y surgió la posibilidad de trabajar en un hotel 4 estrellas en Ushuaia. Decidí volver al país porque extrañaba y esta propuesta era un gran desafío. Más tarde, pude abrir mi propio restaurante, Kalma, el nombre te dice todo. Ya hace 14 años que lo tengo, y no lo cambiaría por nada del mundo”, cuenta.
¿Cómo define su filosofía? “Hago cocina 100% de entorno, especialmente con la proteína. Uso todo lo que me ofrece el mar: salmón silvestre en la época en la que hay, que es en el verano. Es el mismo que hay en Alaska: si bien es una especie introducida y muy voraz, creo que lo mejor que podemos hacer es cocinarlo y disfrutarlo. No uso jamás el de criadero. Ushuaia me sigue deslumbrando como lugar, y agradezco la posibilidad que tengo de vivir y expresarme a través de mis platos”.
¿Por qué elegiste el Baron B Extra Brut? “Considero que la sutileza y ese fondito ácido que tiene este espumante va a muy bien con el plato, ya que tiene esos tintes dulces, de umami, y el crujiente del alga combina muy bien con esas burbujas”, responde Jorge Monopoli Prix Baron B.
Sobre el Prix de Baron B Edition Cuisine.
No se premia únicamente un plato, se premian proyectos que están aportando valor para la gastronomía rescatando sabores, haciendo un manejo consciente de las materias primas, que tienen relación con el medio ambiente y los productores locales. Es una mirada más amplia e integradora, que se tiene que ver reflejada en la receta del plato que se presenta para concursar.
En la primera edición en 2018, la ganadora del concurso fue la chef Patricia Courtois con el “Proyecto Iberá” en Corrientes. En 2019 consagró a Santiago Blondel con “Gapasai” de La Cumbre, Córdoba, y en 2021 resaltó el trabajo de María Florencia Rodríguez en “El Nuevo Progreso: cocina+arte” de Tilcara, Jujuy.
Ahora, en el momento de la entrega del premio elaborado por Pallarols, los jurados expresaron su admiración por todos los trabajos presentados. En especial se detuvieron en el de Jorge Monopoli: “Son tres proyectos que tienen un potencial enorme, pero nos pareció destacar este porque cierra el círculo de todo lo que buscamos y es en el que encontramos lo que creemos que tiene que ser la gastronomía de mañana”, dijo Colagreco.
Por su parte, la reconocida sommelier Levinson aportó: “Es un proyecto con pasión y compromiso con el lugar que transforma a la persona y a su vez él transforma el lugar. Destaco el aspecto social, los lazos que se forman a partir de este proyecto, tan importante y tan valorable en un contexto muy difícil”.
La chef colombiana Espinosa, en tanto, remarcó el costado de sustentabilidad con el medioambiente que puso en relieve el proyecto de Monopoli.
Molteni, finalmente, cerró con la importancia de ser puente para mostrar estos proyectos “tan distintos, de lugares tan lejanos entre sí, pero todos con su magia. Hay mucho futuro en esto, porque estas iniciativas, como todas las que se presentaron al concurso, van avanzando y van construyendo cultura y transforman la gastronomía argentina”.
jueves, 26 de mayo de 2022
Jorge Monopoli: es nieto del cocinero de Perón y revoluciona la gastronomía patagónica.
Hace doce años abrió Kalma Restó en Ushuaia, Tierra del Fuego, y pronto se convirtió en uno de los reductos más exclusivos del Sur.
A cocinar al Fin del Mundo.
Nacido en Villa Regina, sobre el Alto Valle de Río Negro, Jorge estudiaba Geología en La Plata cuando, para tener su propio dinero, se puso a dar talleres de cocina a niños con síndrome de down. Les enseñaba lo que sabía y lo que le gustaba, por haber crecido entre cocineros. Sin embargo, de pronto notó que los chicos aprendían un montón y muy rápido: todo lo que sabía preparar ya se los había enseñado. ¿Qué hizo? Se anotó en el IAG (Instituto Argentino de Gastronomía) e hizo la carrera de cocinero.
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| Leonardo y Juana Stankevicius. El abuelo de Monopoli tenía un programa de cocina y era asistido por la mamá de Jorge. Gentileza: Jorge Monopoli. |
Lejos de los detractores del salmón, Monopoli lo sirve por considerarlo un pescado de alta gama, pero siempre en su versión salvaje: “el que se escapó de Chiloe y llega al canal Beagle”. En modo carpaccio, nos sirve el salmón como primera entrada y es una caricia. Luego se luce con un risotto de remolacha con brocoli y coliflor, que es seguido con un nuevo salmón, ahora cocido a 42 grados –apenas–, y emulsión de zanahoria, papa y menta, con rúcula. Aquí los cristales de sal del canal aportan rigor. Como sorpresa para cerrar: un simpático y renombrado pancho de centolla con pan de tinta de calamar en tamaño petit.
Leonardo Stankevicius, el abuelo de Monopoli, tenía un programa de televisión pionero.Gentileza Jorge Monopoli.
Datos Útiles:
Kalma Restó. Gobernador Valdez 293, Ushuaia, Tierra del Fuego. T: + 54 (2901) 425786. Pocas mesas, ambiente moderno, platos bien pensados y muy buenos vinos. Toda una invitación a dejarse llevar por el ingenio y los pálpitos creativos de Monopoli. Abren de lunes a sábado de 19 a 23 horas. Cierran en mayo y junio por temporada baja.
Por Ana van Gelderen.







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