Abrieron las compuertas del Dique Ballester y comenzó una nueva temporada de riego en el Alto Valle: «se renuevan las esperanzas»
El agua volvió a correr por los 130 kilómetros del Canal
Princiapal de Riego este martes y dio paso al nuevo ciclo productivo, con
perspectivas hídricas favorables inicialmente y un sistema que abastece
aproximadamente a unas 50.000 hectáreas de la región.

El superintendente del DPA dio la señal para abrir las compuertas del Dique Ballester. Fotos: Flor Salto.
Por Mara Díaz.
Desde Barda del Medio, el agua volvió a recorrer el Canal
Principal de Riego que alimenta hectáreas de Río Negro y Neuquén. La apertura
de las compuertas del Dique Ballester marcó el inicio de una nueva temporada de
riego, con perspectivas hídricas favorables inicialmente y un Alto Valle que
continúa transformándose.
A las 10 de la mañana de este martes, las compuertas del
Dique Ballester volvieron a abrirse y el agua comenzó a ingresar al Canal
Principal de Riego. El caudal avanzará de manera progresiva por los 130
kilómetros del sistema antes de llegar a las redes secundarias y a las chacras
ubicadas aguas abajo.
El momento fue acompañado por integrantes del DPA y la AIC,
los intendentes de Horacio Zuñiga (Contralmirante Cordero y Barda del Medio) y
Daniel Hernández (Campo Grande), estudiantes y representantes de organismos y
organizaciones. La jornada también contó con la presencia de algunos
productores, pero los consorcios de riego no estuvieron presentes.
«Nos encontramos ante un momento muy importante en la región,
que es la apertura de las compuertas del Dique», afirmó Néstor Pérez,
superintendente del DPA. Explicó que, durante los meses en que las compuertas
permanecieron cerradas, entre mayo y agosto, se realizaron trabajos de
mantenimiento tanto en el dique como en los canales «para que cuando llegara
esta época tengamos el sistema lo mejor posible como para este gran inicio de
temporada«.
Una obra de 116 años que cada temporada vuelve a «dar vida» al Valle de Río Negro.
Para Horacio Zúñiga, intendente de Contralmirante Cordero y
Barda del Medio, la apertura conserva el significado de una escena que cada año
vuelve a repetirse. “Siempre llamaban el ‘milagro valleterno’ que comiencen a
correr las aguas por los canales primarios, secundarios, por el canal principal
de riego. Para nosotros es muy importante porque se inicia la temporada y con
toda la expectativa para que a nuestros productores les vaya bien”, sostuvo.
El Dique Ballester tiene 116 años y fue construido para atenuar las crecientes del río Neuquén y garantizar el riego incluso en períodos de sequía. La obra cuenta con 17 compuertas de 20 metros de ancho, sostenidas por 16 pilares de hormigón armado y dos estribos, y alcanza unos 420 metros de largo sin contar las rampas. En la margen rionegrina, la bocatoma suma 12 vanos y cinco compuertas que regulan el ingreso del agua al Canal Principal.
“Esas funciones se cumplen a la perfección y permitió lo que
es hoy todo el Alto Valle, que se establecieran todas las localidades aguas
abajo del dique, que antes del dique prácticamente era imposible poder regar”,
explicó Zúñiga.
El Canal Principal nace a espaldas del dique y se extiende
durante 130 kilómetros y actualmente abastece cerca de 50.000 hectáreas. Para
Daniel Hernández, intendente de Campo Grande, ese alcance explica el valor que
mantiene la infraestructura para toda la región.
“Sigue siendo un milagro, sigue siendo una obra de
ingeniería que tiene 130 kilómetros y que cada año renueva las esperanzas”,
Hernández también destacó el efecto que tiene el agua sobre
las posibilidades productivas de las localidades ubicadas aguas abajo. “El agua
siempre es fundamental, siempre. De hecho, esta obra nace a consecuencia de
eso, de una gran demanda”, señaló. Y agregó: “Siempre prefiero tener una mirada
positiva sobre este suceso y, para mí, siempre es una nueva esperanza para los
130 kilómetros aguas abajo que abastece este dique”.
El agua comenzará un recorrido de varios días hasta las
zonas productivas.
La apertura de las compuertas es apenas el comienzo de un
recorrido que llevará varios días. Pablo Degele, jefe de Distrito Alto Valle
del DPA, explicó que primero se carga el Canal Principal con un caudal inicial
y que el avance se realiza de manera gradual.
“Normalmente nosotros
damos inicio a la temporada con un caudal para empezar a mojar un poco el canal
principal, más o menos tarda una semana en llegar a la zona de Villa Regina,
entre cinco y siete días, y eso da inicio a la temporada a través del Dique
Ballester hasta todo el canal principal”, detalló.
Después, la distribución dependerá de los pedidos que
realicen los consorcios. “A medida que van habiendo requerimientos de los
consorcios de primer grado se va derivando el agua a cada uno de los
secundarios”, explicó Degele. En el Alto Valle funcionan siete consorcios de
primer grado.
Pérez destacó que el objetivo de toda esta infraestructura
es que los consorcios puedan disponer del recurso cuando los productores lo
necesiten. “Lograr tener esta arteria que riega todo el valle para que los
productores puedan por lo menos contar con este elemento (…) es fundamental
para la producción”, sostuvo.
Mantenimiento, reservas y una gestión del agua cada vez más
eficiente.
Gastón Guzzardi, intendente general de Riego, detalló que
durante el período de cierre se realizaron distintas tareas de mantenimiento
sobre el Canal Principal. “Se han hecho pequeñas obras sobre el canal
principal, principalmente revestimiento de taludes y mejoras en algunos sifones
de seguridad que estaban bastante deteriorados”, explicó.
También hubo trabajos del consorcio de segundo grado, que
aportó equipos para retirar sedimentos, perfilar taludes y mejorar sectores de
banquinas afectados por la erosión. Para Guzzardi, ese trabajo forma parte de
una tarea permanente que requiere coordinación entre los distintos actores.
El panorama hídrico permite comenzar con cierto optimismo.
Pérez señaló que, tras conversar con representantes de la AIC, la expectativa
es que “para esta temporada no va a haber problema de sequía”. Guzzardi también
sostuvo que las reservas de las cuencas del Neuquén y el Limay son favorables.
“Eso nos va a permitir asegurarnos tanto este período de
riego y el próximo año también, pero siempre hay que tener en cuenta que
podemos tener períodos de sequía”, explicó Guzzardi. En ese escenario, remarcó
la necesidad de “reservar agua” y mantener una gestión del recurso “lo más
finita posible”.
La pera y la manzana continúan siendo las producciones
principales del Alto Valle, aunque en los últimos años comenzaron a ganar
espacio la alfalfa, las pasturas y otras alternativas. “Hemos notado en los
últimos años en el valle esa transición que se va generando a pesar de que el
fuerte sigue siendo la fruticultura, la pera y la manzana”, señaló Guzzardi.
El intendente general de Riego explicó que esas nuevas
producciones responden a experiencias y oportunidades que aparecen en distintos
puntos de la región. “Es verdad que hoy esas producciones van creciendo, se van
notando, se van observando. Tenemos diferentes tipos de producciones que, de
acuerdo a la demanda que existe, son los caminos que se van tomando y que los
productores van buscando”, sostuvo.
Degele coincidió con esa mirada y destacó que “todo el
tiempo está habiendo nuevas oportunidades”. Según explicó, esa diversificación
se apoya en experiencias que “van mostrando que el valle todavía sigue en
condiciones de poder seguir produciendo”.
Para los productores, la llegada del agua también marca el
calendario de los cultivos.
Entre quienes participaron de la jornada estuvo Rubén Finocamo, productor de peras y manzanas de Villa Regina. Para él, la apertura llega en un momento determinante para los cultivos de carozo y también para el manejo de las heladas.
“Largando el agua en este momento ganamos y cubrimos gran
parte de la fruta de carozo que ya casi está en flor. Ya necesita un poco de
agua, no solamente para hidratar la planta, sino para el cuidado de las heladas
también, que eso ayuda un montón”, explicó.
Finocamo también planteó la importancia de que la historia del Dique Ballester sea conocida por las nuevas generaciones. “A veces hay que transmitir cuál es la función del Dique Ballester a los más chicos, a nuestros hijos, a nuestros nietos, porque es de una gran importancia porque abarca todo el riego del Alto Valle”, sostuvo.
«El agua comienza a correr y es el principio de la vida para
nosotros»,
Desde Centenario, Sandra González, productora de manzanas y peras
e integrante de Mujeres que amamos las chacras, definió la apertura desde la
experiencia cotidiana de quienes dependen del agua para producir. “Es un
momento fabuloso y grandioso cuando las compuertas se abren, el agua empieza a
correr y es el principio de la vida para nosotros”, afirmó.
El agua que comenzó a avanzar desde Barda del Medio
recorrerá ahora los 130 kilómetros del Canal Principal y llegará
progresivamente a cada sector del Alto Valle. Más de un siglo después de la
construcción del Dique Ballester, las compuertas volvieron a abrirse y con
ellas comenzó otro ciclo para una región productora.
Publicado en RURAL del Diario Río Negro.



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