lunes, 12 de enero de 2026

Rubén Arruza es el propietario del almacén "La Flor de Chelforó", localidad donde hoy largó la cuarta etapa de la Regata del Río Negro.

 



Rubén Arruza es el propietario del almacén "La Flor de Chelforó", localidad donde hoy largó la cuarta etapa de la Regata del Río Negro.


El «bolichero de Chelforó» y un almacén de ramos generales que combate el paso del tiempo.

Rubén Arruza es el propietario del almacén "La Flor de Chelforó", localidad donde hoy largó la cuarta etapa de la Regata del Río Negro.

Desde hace más de 60 años, Rubén Arruza administra «La Flor de Chelforó», almacén de ramos generales ubicado a la vera de la Ruta 22.

La pequeña localidad fue protagonista hoy de la Regata del Río Negro. En el balneario se largó la cuarta etapa que tuvo su llegada en Chimpay.

«Es difícil tener un local al costado de la ruta, han cerrado muchos. Antes éramos 400, ahora debemos quedar 70, los servicios con caros y vienen pocos viajantes», describió Rubén en diálogo con Río Negro.


«Hay una condición de fomento pero cuando pasa la cosecha queda muy poca gente», agregó el vecino que es uno de los comerciantes de mayor antigüedad en la zona.

Con un gran sentido de pertenencia a pesar de las dificultades, Arruza es el propietario de uno de los clásicos almacenes de ramos generales que parece detenido en el tiempo.

Rubén considera que el balneario, donde hoy largó la cuarta etapa de la Regata, es un lugar a explotar. «El balneario nos podría dar una salida los fines de semana pero no tiene baños, el lugar es muy bueno pero no hay servicios», expresó.

La historia familiar y su unión con Chelforó.

Rubén Arruza es uno de los pobladores de esta pequeña localidad, que recuerda los relatos de padre, Norberto Arruza que con 14 años llegó desde España hasta este punto rionegrino para trabajar como carrero.

Corría 1930 cuando Norberto, con carretas de grandes dimensiones trasladaba lanas y cueros hasta Chelforó, donde eran embarcados en los vaporcitos que navegaban las aguas del río Negro.

«Durante cinco años hizo ese trabajo, y después se fue a trabajar a una estancia en La Pampa» relató Arruza, que con sus hermanos volvió años más tarde para establecer un comercio de ramos generales, que durante varios años estuvo a pocos metros de la estación del ferrocarril, hasta que en la década del 70 se estableció a pocos metros de la Ruta 22.


Licores, carnes, cuchillos, y elementos de talabartería en estantes y colgados del techo, junto a una vieja cabina telefónica dan marco al almacén, por el que pasa una parte del puñado de vecinos que viven allí.

Publicado en Diario Río Negro.

https://www.rionegro.com.ar/sociedad/el-bolichero-de-chelforo-y-un-almacen-de-ramos-generales-que-combate-el-paso-del-tiempo-4432872/


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