domingo, 10 de mayo de 2026

Algunos insisten en llamarlos excombatientes… como si alguna vez hubieran dejado de luchar. Pero ninguno abandonó la batalla. Por SILVIO RODRÍGUEZ.

 


Algunos insisten en llamarlos excombatientes… como si alguna vez hubieran dejado de luchar. Pero ninguno abandonó la batalla.

Por SILVIO RODRÍGUEZ.

Volvieron de Malvinas y siguieron peleando, contra el abandono, la burocracia, el olvido y, muchas veces, contra sus propios fantasmas.
Aquel regreso al continente, silencioso y casi a escondidas, no fue el final de nada. Desde el lugar que le tocó a cada uno, continuaron sosteniendo una causa que jamás se apagó. Algunos encontraron refugio en la memoria compartida; otros libraron combates más duros, íntimos, dolorosos.
Dicen que el tiempo cura las heridas. Tal vez no las cure del todo, pero sí logra que ciertos atardeceres traigan algo de calma al espíritu. Así se vivió la tarde de este sábado en mi pueblo, donde los propios Veteranos —porque así hay que llamarlos— contaron cómo lograron cumplir el sueño de saldar una deuda pendiente con aquellos que quedaron en la turba malvinera o en el océano gélido del sur.
En ese camino encontraron personas comprometidas con la causa, como Sonia Almada, una reginense que supo transformar sensibilidad y arte en el Memorial que la ciudad necesitaba. Los Veteranos de Guerra caminaron este proyecto sin descanso, golpeando puertas, haciéndolo visible ante las autoridades, hasta lograr la aprobación del Concejo Deliberante y la sanción de una ordenanza que lo declaró de interés municipal.
Pero la concreción de este Memorial fue mucho más que un acto administrativo. Fue el resultado del compromiso colectivo: autoridades, profesionales, trabajadores y vecinos que aportaron esfuerzo, tiempo y convicción para levantar un monumento destinado a convertirse en faro de las futuras generaciones.
Dicen quienes entienden del alma humana que el inconsciente necesita de un lugar físico para recordar. Un espacio donde reencontrarse con quienes ya no están; con aquellos que caminaron a la par y quedaron detenidos para siempre en un instante de la historia. Por eso este Memorial tendrá un valor profundo; será el sitio donde la memoria encuentre refugio y donde las nuevas generaciones comprendan que hubo un tiempo en que la Patria llamó a sus hijos para defenderla, incluso al costo más alto: entregar la vida.
Fotos: Ivi Tavernini.


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