El desarrollo del yacimiento no convencional de Vaca Muerta
exige permanentemente desatar nudos logísticos que amenazan con sofocar el
ritmo de la producción hidrocarburífera. Ante carreteras saturadas y costos
fijos al alza, las miradas del sector público y privado se han posicionado
sobre una arteria fluvial histórica: la cuenca de los ríos Negro y Limay.
Un minucioso estudio de prefactibilidad ha vuelto a poner
sobre la mesa la viabilidad de transformar este curso de agua en una autopista
fluvial estratégica de 720 kilómetros.
El informe técnico, financiado por el Consejo Federal de
Inversiones (CFI), fue elaborado por la consultora IATASA con la asistencia
técnica de la Autoridad Interjurisdiccional de las Cuencas de los ríos Limay,
Neuquén y Negro (AIC). El documento concluye que es técnicamente viable
establecer un canal de navegación que conecte directamente el Océano Atlántico
—desde la desembocadura en Viedma y Carmen de Patagones— hasta el Compensador
Arroyito en la provincia de Neuquén.
LA NECESIDAD DE UN INSUMO VITAL, LA ARENA SILICEA.
El verdadero motor económico tras esta iniciativa logística
es el abastecimiento de arena silícea, un insumo crítico e insustituible para
las operaciones de fractura hidráulica (fracking) en Vaca Muerta. En la actualidad,
la inmensa mayoría de este material estratégico proviene desde canteras en la
provincia de Entre Ríos, recorriendo distancias terrestres superiores a los
1.200 kilómetros hasta el corazón productivo neuquino.
Esta dependencia del transporte terrestre genera una colosal
congestión vehicular y el acelerado deterioro de la red vial nacional y
provincial. El estudio resalta un dato operativo revelador dado la equivalencia
de carga. Una sola barcaza comercial navegando por el río Negro tiene la
capacidad de reemplazar aproximadamente a 80 camiones pesados en carretera.
INFRAESTRUCTURA NECESARIA E INTEGRACIÓN MULTIMODAL.
Para reabrir el cauce fluvial al tránsito de grandes
barcazas, el plan contempla intervenciones de ingeniería indispensables:
Dragado de sectores críticos para garantizar el calado
adecuado.
Adecuación de puentes existentes a lo largo del trayecto.
Sistema de balizamiento y señalización fluvial nocturna y
diurna.
Modificación de tomas de agua de riego y consumo urbano.
No obstante, la vía navegable no actuará aislada. La
propuesta plantea un sistema multimodal integrado articulado con trenes de
carga y camiones de corta/media distancia, apoyado por una red de terminales y
puertos fluviales estratégicos en localidades clave como General Conesa.
TRES ESCENARIOS PARA LA INVERSIÓN ESTRATÉGICA.
El informe proyecta tres alternativas de inversión según la
magnitud y versatilidad que se le busque dar a la vía fluvial:
Escenario 1 – Exclusivo para el transporte de arena silícea
a granel – US$ 393,4 millones.
Escenario 2 – Mixto: arena silícea + cargas contenerizadas –
US$ 468,4 millones.
Escenario 3 – Integral / Amplitud total de obras de
infraestructura – US$ 580 a US$ 592 millones.
IMPACTO EN LA ECONOMÍA REGIONAL.
Más allá de atender la demanda del sector hidrocarburífero,
la recuperación de la navegabilidad promete dinamizar de forma integral la
economía patagónica mediante:
Reducción drástica de fletes para la exportación de la
producción frutícola e insumos de la industria regional.
Fomento del turismo náutico, cruceros de menor calado y
transporte fluvial regional de pasajeros.
Publicado en INFOREGINA.
InfoRegina, 20 de
agosto del 2026.
Noticias web LU16 Radio Río Negro.

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